OPINIÓN    

El Presidente desinformado

Eric Cárdenas

El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia en sus diarias alocuciones y en especial en estos días de festejos por la creación de la República de Bolivia, arremetió una vez más contra el “imperialismo norteamericano”, con el mejor estilo de los comunistas de los años 60 y 70 del pasado siglo, para quienes todos los males del mundo eran responsabilidad del tal imperio del norte. En su pertinaz respaldo a la dictadura en Venezuela, acusa al imperio de pretender hacerse del petróleo de ese país, que a su juicio sería el reservorio más grande del mundo; la verdad es que en la Cuenca Pérmica de Texas (USA) se encuentra el mayor campo de petróleo de ese país, que en este mes producirá más de 2.5 millones barriles día, es decir más que todos los pozos de Venezuela y que su perspectiva es que crezca en un 14% en los próximos años.

En cuanto a los intereses “geopolíticos” del imperio sobre Latinoamérica, es bueno anotar que debido al desgobierno, la corrupción y el autoritarismo de los regímenes populistas de corte “chavista”, es el pueblo que en su plena soberanía los ha echado del poder político (Argentina y Brasil) y en el Ecuador el nuevo mandatario busca un acercamiento con las fuerzas opositoras. Además Venezuela que está en una situación de aguda crisis económica, política y social, ya no puede solventar a otros países con recursos y petróleo con precio subvencionado, de tal manera que no habría interés geopolítico para desestabilizar a un régimen desestabilizado por sí mismo.

El Presidente también ha manifestado que el MAS no necesita asesores, en referencia a un dirigente de ese grupo político encontrado en Brasil con importante cantidad de cocaína y que había anunciado que pronto sería funcionario consular de Bolivia en ese país. Todas las instituciones y más las públicas, así como los particulares, necesitamos del asesoramiento de expertos y entendidos en asuntos que no sabemos, pues sólo quien supiera de todo (imposible) no necesitaría la asistencia de profesionales y entendidos en temas diversos; si el MAS no necesita asesoramiento de nadie, sería esta la prueba de su deficiente gestión pública.

Cuando el Presidente del Estado y sus “corifeos” dicen que se debe respetar la democracia en Venezuela, es bueno recordar que en ese hermano país la democracia ha sido echada al canasto, pues impera un régimen dictatorial que controla todos los poderes u órganos del Estado, la justicia, el aparato administrativo electoral; no existe libertad de prensa, expresión y libre organización ciudadana; el estado de derecho no existe, entonces ¿de qué democracia estamos hablando?

También se pregona sobre la no intervención en los asuntos internos de Venezuela, cuando la verdad es que con pronunciamientos, visitas y reuniones de algunos gobernantes de regímenes populistas, se está interviniendo en la aguda crisis venezolana, pero además según denuncias de ciudadanos venezolanos en las redes sociales, militares bolivianos estarían coadyuvando en la represión al pueblo e incluso se denunció el caso de un individuo en uniforme militar de las fuerzas militares que apoyan al dictador Nicolás Maduro, que habría sido robado y en sus documentos se encontró que es boliviano, a lo que el Ministro de Defensa de nuestro país replicó que estaba asignado a la agregaduría militar en ese país. Por lo que sabemos, los Agregados Militares son oficiales de alto grado, y se debe investigar este asunto por la gravedad que reviste.

El Presidente en todos los foros a los que asiste hace referencia a la defensa de la “madre tierra”, pero resulta que su partido en la instancia legislativa, donde tiene mayoría, ha aprobado una ley que levanta la protección al Tipnis, de tal manera que el discurso de la “madre tierra” es solo eso, discurso.

Pese a otros temas controversiales de los discursos presidenciales que por razones de espacio no los tocamos, debemos referirnos a su convocatoria a la unidad de los pueblos latinoamericanos y al nuestro, haciendo mención que las políticas de relaciones internacionales responden a los intereses de cada Estado y no a convocatorias “anti imperialistas”, y en lo interno es difícil la unidad del pueblo boliviano, que está dividido entre una mayoría que el 21 de febrero repudió las políticas del régimen y una ahora minoría que lo respalda. Además los epítetos constantes de: antipatrias, neoliberales, derechistas, etc., dirigidos a los ciudadanos que no respaldan las políticas o alguna del gobierno, no son un aliciente de unidad.

El autor es abogado y politólogo.

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