EDITORIAL    

Podrían surgir más problemas por el agua

El problema de la disminución de caudales de agua en el mundo tiende a hacerse crítico y nuestro país no es ajeno a esta especie de calamidad que tiende a cernirse nuevamente sobre el país, especialmente en La Paz, Potosí, Chuquisaca y Oruro que, en años pasados han confrontado falta del líquido que es vital para la vida.

La llamada “crisis del agua”, vivida hace un par de años en La Paz, ha mostrado las pocas previsiones que se ha tomado hace décadas con miras a asegurar la captación de corrientes acuíferas y la necesaria construcción de represas y grandes depósitos de agua que, además, sirvan para su debida purificación. La Paz y El Alto han sufrido racionamientos muy severos y han dejado en la población la sensación de que el problema puede suscitarse con mayor gravedad en el futuro cercano.

Quienes han sido responsables del manejo de las empresas de agua en los departamentos que sufren por su falta, poco o nada informan sobre lo realizado en los últimos dos años, especialmente porque el gobierno ha explicado que destinó las partidas financieras necesarias que permitan estudiar y resolver el problema. La población vive pendiente de todo lo que pudo hacerse y, actualmente, han surgido informaciones sobre la posible extinción de bofedales que alojan grandes cantidades del líquido.

Hay necesidad de conocer, en forma pormenorizada, qué es lo que se ha avanzado tanto en la captación como en el desvío de corrientes de agua en los departamentos mencionados. Desde hace años existe el proyecto de captar aguas, con la construcción de los respectivos canales, de los manantiales del Silala que desde hace muchos años solo proveen a Chile, tanto por los contratos ya vencidos con la compañía Bolivian Railway como por la construcción de canales que realizó el país vecino para alimentar a muchas regiones del norte.

Potosí requiere, con mucha urgencia, que sean aseguradas las necesarias cantidades de agua, especialmente porque las que actualmente proveen a la ciudad son de los deslaves que se hace de minerales y que contienen elementos nocivos para la salud. Autoridades potosinas, desde hace muchos años, han sostenido la urgencia de utilizar aguas del Silala, construir obras de infraestructura en la región, instalar una industria para crianza de truchas, etc.; pero todo lo prometido y proyectado ha quedado en los simples anuncios.

¿Qué se hizo en La Paz, Oruro y Chuquisaca? ¿Cómo van las obras de Misicuni en Cochabamba? ¿Qué seguridades existen para que en el presente año no se presenten situaciones críticas, especialmente en la región occidental del país? El gobierno tendría que convocar a los responsables de las respectivas empresas para que informen sobre problema tan delicado y cuya solución debe darse en corto plazo.

MÁS TITULARES DE EDITORIAL