EDITORIAL    

Explotar oro en la Amazonia causará desastre ecológico

Sin cumplir regulaciones sobre consulta previa, el Viceministerio de Desarrollo Productivo Minero Metalúrgico anunció que el gobierno “ofreció a las cooperativas mineras la explotación de oro en gran escala en el río Madre de Dios, cuya zona tiene un potencial estimado de más de 5,4 millones de onzas troy anuales, extendidos sobre 681 kilómetros de longitud”.

La Fundación Jubileo y el Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) “alertaron, por separado, que la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) no está en condiciones de garantizar la protección medioambiental de la Cuenca Madre de Dios, ubicada en plena Amazonia boliviana sobre la cual el gobierno anunció tareas de exploración y prospección con miras a la explotación aurífera”. Analistas del Cedib señalaron que “el río Madre de Dios es altamente importante para la sobrevivencia de la Amazonia boliviana y que se debería evitar actividad minera en esta ecoregión por su fragilidad ecológica”.

Uno de los análisis, conforme a los estudios realizados, explicó: “el río Madre de Dios se extiende en una longitud de 681 kilómetros en el territorio boliviano, arrastra bastante oro desde el lado peruano donde la cuenca es extremadamente explotada y que según estudios científicos confirman la alta contaminación ambiental no sólo ocasionada por la minería aurífera ilegal e informal, sino también por la formal”.

La explotación desmedida en este territorio no es aconsejable por el daño ecológico que provocaría a los dos países e inclusive al Brasil. “Un Estado como Bolivia, añade el estudio, debe tomar una decisión sobre si es más conveniente obtener una riqueza mineral o preservar el medioambiente para las futuras generaciones que sería buen mensaje para el mundo entero si nuestro país toma la determinación de no llevar a cabo operaciones mineras en este río por los efectos terribles que se pueden provocar en la naturaleza”.

Muchas veces se denunció que hay “empresas grandes y pequeñas -muchas de ellas dirigidas por chinos- que se encuentran en las márgenes del río explotando oro; que lo hacen, además, reclutando trabajadores a los cuales no les dan el tratamiento debido con el pago de salarios y menos proporcionándoles seguro alguno y tampoco proporcionándoles vivienda y otros beneficios”. De un tiempo a esta parte, es un hecho que se produce en varias regiones en que ciudadanos chinos asentados en el país trabajan en diferentes actividades y mucho más en las extractivas como es la explotación de oro, plata y otros minerales; que se sepa, según denuncias de pobladores cercanos a los sitios en explotación, nadie conoce si esos empresarios cuentan con las autorizaciones debidas y menos si han cumplido las reglas para asentarse en el país.

El caso es para sentirlo y pensarlo porque, si la explotación de oro va a significar desastre ecológico, es conveniente que se evite las incursiones en toda la extensión del río Madre de Dios.