EDITORIAL    

Conductas indebidas en sede de Naciones Unidas

Hay hechos que causan dolor y vergüenza al país debido a la conducta de quienes deberían guardar el mejor de los comportamientos, especialmente si se encuentran en el exterior y, mucho más, en la sede de un organismo internacional como es Naciones Unidas en Nueva York, sede que, desde su fundación, ha tenido la consideración y el respeto de todos los representantes acreditados y, además, de los visitantes que a diario se hacen presentes para conocer sus diversas dependencias.

El pasado 16 de octubre, funcionarios -que fungen como “diplomáticos”- tanto de Bolivia como de Cuba han protagonizado incidentes vergonzosos por el hecho de que la representación de los EEUU pidió que “Cuba libere a 130 presos políticos”. Según declaraciones y reclamo del jefe de la diplomacia norteamericana, “diplomáticos” cubanos y bolivianos “boicotearon con gritos y golpes una reunión sobre la situación de 130 presos políticos en Cuba”.

En la queja elevada ante la máxima autoridad de la ONU, “condenó el indignante y perturbador comportamiento que, a su juicio, mostraron una veintena de diplomáticos el pasado día 16 de octubre, cuando con gritos y golpes sobre las mesas impidieron el normal desarrollo de un acto organizado en la ONU”. Por su parte, la embajadora de EEUU ante el organismo “envió esta semana otra misiva a Guiteras para pedirle que obligue a las delegaciones de Cuba y Bolivia a pagar por los desperfectos causados y que tome medidas contra los individuos responsables, como, por ejemplo, impidiendo su acceso a la sede de la organización” (ED 25/X/18).

Cuán lamentable resulta este hecho para Bolivia, cuyas delegaciones representantes de gobiernos del pasado han mostrado respeto y consideración por el organismo internacional y por las exposiciones o temas que se haya tratado. Que se sepa, antes ningún boliviano tuvo comportamientos indignos y vergonzosos en algún organismo internacional. El pedido estadounidense para que Cuba libere a 130 presos políticos de las cárceles cubanas, no es algo que sea solo de interés del país del norte, sino que, a través de los años, ha sido preocupación de todas las naciones del orbe para que presos políticos sean liberados, ya que están presos por muchísimos años, debido a las políticas dictatoriales del régimen castro-comunista cubano. Resulta, pues, extraño que “diplomáticos” bolivianos se hayan sumado a la representación cubana para protestar de manera airada y en forma malcriada por los derechos humanos que deberían imperar en Cuba, un país cuyos dirigentes comprometieron hace muchos años liberar a los presos.

Nuestro país, ante hecho tan censurable, debería destituir a esos funcionarios y, una vez en el país, ponerlos a disposición de la justicia y, sobre todo, nunca más darles función alguna en cualesquiera dependencias del gobierno y menos en cargos de la Cancillería, donde deberían trabajar profesionales de carrera y gran prestigio.