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Dios no está muerto 3: Una luz en la oscuridad

Final de una propuesta cinematográfica cristiana diferente

Un nuevo drama espiritual está llegando a nuestra ciudad. La tercera entrega de una popular franquicia centrada en la fe, Dios no está muerto: Una luz en la oscuridad (God’s Not Dead: A Light in Darkness), se ocupa de las secuelas de un incendio mortal que envuelve y destruye por completo una iglesia ubicada dentro de ciertos terrenos de la universidad.

La película está protagonizada por personajes habituales de la serie como Benjamin Onyango, Shane Harper, Tatum O’Neal, Shwayze, el rapero y Ted McGinley. Cissy Houston, la famosa cantante de gospel, también ha sido llevada a la película.

ARGUMENTO

La película comienza con la reacción estupefacta del Pastor Dave (retratado por David AR White) cuando la Iglesia de St. James, su elección de culto, arde en llamas y queda completamente destruida. Las complicaciones surgen cuando la Universidad de Hadleigh rechaza el permiso para reconstruir la iglesia dentro de sus terrenos.

Para justificar su posición, la universidad dijo que sería controvertido tener una iglesia dentro de un lugar de aprendizaje secular acreditado. En resumen, la película muestra que las autoridades de la universidad quieren obligar al pastor cristiano Dave del campus.

El pastor, para aumentar sus posibilidades de rezar dentro de un edificio formal dentro de la universidad, recluta los servicios de Pearce, su hermano abogado y ateo, interpretado por John Corbett, para luchar legalmente en su caso.

ÉXITO DE TAQUILLA

El filme, se ha caracterizado por ser una propuesta cinematográfica cristiana diferente, lo cual ha sorprendido algunos cineastas e incluso a Hollywood, debido a que en sus dos producciones más recientes ha tenido una recaudación exitosa en la taquilla.

La realización de la tercera entrega fue presumiblemente obligada por el éxito de taquilla de la primera película de Dios no está muerto. Se hizo con un presupuesto de dos millones de dólares y se enrumbó con una recaudación de $ 65 millones en 2014.

La segunda película también fue un éxito, con $24.5 millones. La película está dirigida por Michael Mason y está producida por Alysoun Wolfe, Michael Scott, Elizabeth Travis, Brittany Yost y David AR White.

La saga Dios no está muerto, tiene como propósito mostrar la realidad que hoy en día se vive en los Estados Unidos y en muchos lugares del mundo a la hora de expresar la Fe.

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