EDITORIAL    

Pago en especie, un retroceso histórico

El Ministerio de Trabajo ha comprendido que el pago del doble aguinaldo a obreros y empleados públicos es difícil y hasta peligroso para empresas pequeñas y, por tanto, autorizará que la cancelación de ese beneficio se cumpla en parte en especies. Esa forma de pago también se conoce como trueque o cambio de valores por valores o de mercancías por trabajo.

La medida no pudo sino causar asombro general por su carácter reaccionario y hasta contrarrevolucionario, hablando en sentido económico. En efecto, la decisión peca de absurda y de inmediato recibió el rechazo y oposición decidida de la población en todos sus sectores sociales, en especial los que forman la incipiente clase obrera nacional, debido a que el insólito salto no solo afecta a la economía del país, sino también, en particular, a todos quienes viven de su salario.

Se debe subrayar que la medida de pagar en especie dicho aguinaldo no solo afecta a los obreros, sino es una medida económica que va contra toda lógica y hasta de sentido común, más aún cuando se origina en el Ministerio de Trabajo, entidad encargada de defender los intereses de los trabajadores y de la población en su conjunto.

En efecto, el pago en especie o trueque es antieconómico y antisocial y ya fue superado por la humanidad hace más de mil años y en Bolivia desde mediados del siglo pasado. El trueque o pago del trabajo en mercancías, además de primitivo, es lo más perjudicial que se pueda imaginar y solo existió antes de la invención el dinero, o sea cuando una mercancía se cambiaba por otra de igual valor.

Ese era el tiempo en que los valores se los cambiaba por otros valores, como, por ejemplo, un kilo de papas por un poco de sal. Pero, abolido el pago en especie en todo el planeta, ahora el Ministerio de Trabajo boliviano, para sorpresa general, lo repondrá sin el menor empacho y así el país retrocederá al tiempo de las comunidades primitivas y al coloniaje español, en vez de avanzar a la democracia económica. El cambio de productos ya no se realizará por medio del dinero y resulta que así el dinero ya no será necesario, siendo suficiente el cambio de mercancías por mercancías y el pago del trabajo con artículos que produce la empresa.

Por esa medida, el país ya no sufre un retroceso al feudalismo de antes de 1952, sino un salto gigantesco al esclavismo primitivo preincaico y aun pre aymara, al tiempo de las cavernas, cuando diversas mercancías se las empleaba como dinero, sistema superado por el desarrollo de la economía.

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