OPINIÓN    

Por qué nos debe preocupar lo que pasa en el Ártico

José Carlos García Fajardo

Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico. A eso apuntan las investigaciones que señalan que la pérdida de hielo puede estar detrás de los fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes que estamos viviendo en países más al sur: súper tormentas, sequías, olas de calor, inundaciones e inviernos con nevadas que baten récords.

Mientras el Ártico se calienta al doble de velocidad que cualquier otra región del planeta, este verano hemos sido testigos de cinco datos alarmantes:

1. El Ártico ha marcado un nuevo récord de mínima extensión de hielo este invierno -cuando debería alcanzar su máximo- desde que se iniciaron los registros científicos, hace 39 años.

2. Menos hielo y más delgado. Pero también preocupa que el hielo grueso, el que no se tendría que descongelar ni en verano, lo está haciendo con velocidades alarmantes. El bloque de hielo más antiguo y espeso, al norte de Groenlandia, está empezando a romperse.

3. Récord de temperaturas que siguen subiendo. Ya el pasado febrero, las temperaturas del Ártico se elevaron más de 30º C por encima del promedio en esa época del año. Este verano en Noruega, dentro del círculo polar, se alcanzó los 33 grados.

4. El permafrost, el suelo permanentemente helado, ya no lo es tanto. Un suelo congelado que lleva así miles de años y que tiene la función de retener gases de efecto invernadero producto de la descomposición de materia orgánica, está pasando de hielo a formar grandes lagos

5. Incendios. Este verano ha habido 10 veces más incendios en el Ártico ruso que los que se registraban hace una década. Los satélites de la NASA han registrado 10.057 focos de incendio al inicio del mes de agosto.

Y en vez de acelerar todas las medidas que deberían frenar la subida de temperaturas, como cerrar las térmicas de carbón en España para el 2025 y acelerar la transición hacia un modelo basado en energías renovables, la destrucción del Ártico es una oportunidad de negocio para muchos.

Ya podemos ver cómo las empresas navieras mundiales pretenden aprovechar ese deshielo para ahorrar días de tránsito en el transporte de sus mercancías, circulando a través de esta nueva ruta inexplorada, no abierta comercialmente hasta la fecha. Que haya barcos de 42.000 toneladas atravesando el Ártico debería preocuparnos, porque el aumento del tráfico marítimo contribuirá a la pérdida de hielo y al aumento de los impactos del cambio climático en un lugar tan frágil como el Ártico, ya de por sí amenazado por líderes como Trump y las petroleras.

En nosotros está en toda la sociedad por los medios a nuestro alcance en denunciar esta catástrofe que ya está en marcha pero cuyos efectos, para algunos, han tardado en manifestarse. A pesar de que los habían denunciado los científicos, académicos más prestigiosos, así como entidades como Greenpeace, que llevan muchos años denunciándolo.

La ayuda de todos y de cada uno de nosotros se expresa con el deber irrenunciable de informarnos sobre el tema, denunciarlo, contribuir con nuestro esfuerzo personal, y asumir nuestra responsabilidad difundiendo las noticias más contrastadas y cooperando con todas nuestras fuerzas. En ello nos va, no sólo nuestras vidas, sino las de toda la humanidad, las del mundo animal y del medio ambiente en el que vivimos, nos movemos y somos.

El autor es Profesor Emérito U.C.M.

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