OPINIÓN    

II

Dos noticias

Mario Guzmán Ortiz

Una mayoría de los hogares de la población suburbana y rural cocina sus alimentos cotidianos utilizando como combustible leña, residuos agrícolas, estiércoles y otros, mediante combustión directa que emite humos y gases nocivos para la salud.

La cocina solar del tipo caja térmica y concentración plana es simple y de construcción casi artesanal, proporciona temperaturas de 180°C a 200°C, suficiente para la cocción, horneado y fritura de toda la variedad de alimentos de los menús tradicionales; se dispone de una cocina solar de diseño propio y de probada eficiencia para operación en todas las latitudes del territorio nacional, con capacidad de seguimiento y orientación, según el movimiento del sol en sus trayectorias diarias.

El calentamiento global del planeta está siendo causa de crisis de alimentos, ha alterado el clima, los regímenes de lluvias, inundaciones y sequías que afectan a la agricultura.

El invernadero solar agrícola es, en estas circunstancias, un medio eficiente para producir en ambiente controlado una variedad de alimentos, verduras, hortalizas, fruta, flores y forraje, emplea agua, tierra y tiempo con mayores rendimientos que la agricultura a cielo abierto. Es una mini biosfera controlada, posibilita producción continua durante todo el año. Solo como referencia, una hectárea de invernadero produce 200 toneladas de tomates por año; en el país tenemos suficiente experiencia en el diseño, construcción y operación de invernaderos y carpas solares.

El confort térmico habitacional en el hogar, como en el ambiente de trabajo, contribuye a la salud, mejora de la calidad de todas las actividades en el interior de las edificaciones. La arquitectura solar pasiva proporciona calefacción, refrigeración y ventilación de ambientes interiores, sin necesidad de ningún tipo de combustibles, calderas, ventiladores, ductos y otros accesorios de los sistemas comerciales. Todo el proceso pasivo se efectúa mediante las propiedades naturales de radiación, conducción y convección del calor.

La vivienda solar pasiva es de construcción similar a la tradicional, solo varia un poco en su forma, dimensiones de las ventanas y, sobre todo, en su orientación que debe ser compatible con las trayectorias del sol, entre el solsticio de invierno y el solsticio de verano. Todas las viviendas de beneficio social y otras debieran ser proyectadas y construidas con sistemas solares pasivos en urbanizaciones solares.

EL aprovechamiento de la energía solar pasiva es simple y fácil, no requiere de equipos especializados que consuman energías comerciales, no produce gases contaminantes, es limpia y plenamente amigable con la naturaleza. Para su implementación solo exige una sola inversión y luego proporciona energía útil, gratis. Además todos los equipos y componentes de aprovechamiento solar pasivo pueden ser diseñados y fabricados en el país, creando nuevas fuentes de trabajo.

El autor es Ing., Docente Emérito UMSA.

Sociedad Internacional de Energía Solar

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