OPINIÓN    

Autoritarismo y liderazgo en educación

Betty Quino Coterhuanco

Después de escuchar sobre directores autoritarios y otros que son líderes en el campo de la educación, investigamos sobre el tema en diferentes unidades educativas. Inicialmente se ha evidenciado la existencia de directores autoritarios y otros líderes en los niveles de Primaria y Secundaria.

Profesores y profesoras entrevistados dijeron que los autoritarios no les dejan trabajar libremente en las unidades educativas, donde “todo es delito” y parece que amenazando y sancionando a docentes se va a lograr una administración satisfactoria. Por el contrario, esos directores van perjudicando a la comunidad educativa, porque su función principal es apoyar, hacer seguimiento en el proceso enseñanza-aprendizaje, no solo en la administración educativa. Más bien ellos deberían prepararse constantemente según las innovaciones pedagógicas establecidas por la Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez.

Para una buena gestión educativa, los directores deben tener un ambiente de confianza con sus docentes, para que éstos se sientan libres en el desarrollo del proceso educativo, empleando una metodología de enseñanza-aprendizaje centrado en los estudiantes. A la vez se debe trabajar en equipo y en el cual las actitudes sean positivas y las ideas sean reflexivas, autocríticas, propositivas y de acuerdo con las innovaciones pedagógicas.

El cambio de actitud en la administración y gestión educativa es clave para adecuarse al nuevo modelo de educación, porque la transformación educativa en la que estamos inmersos nos orienta a transitar desde el presente hasta el pasado. Por lo tanto, los directores autoritarios perjudican en el proceso educativo, que requiere directores líderes para que el trabajo en las unidades educativas sea del agrado de la comunidad educativa.

Ante esta situación, un director líder en un área dispersa tiene como misión construir una organización inteligente, abierta al aprendizaje de todos sus integrantes y con capacidad para experimentación e innovación, a fin de alcanzar sus objetivos planteados. Tiene que acabar con las barreras de la flojera y el temor, dando claridad a las metas trazadas. Es que la gestión educativa implica, más que controlar a los sujetos, reconocer la necesidad de propiciar múltiples espacios de formación, donde adquieran competencias todos los actores del sistema, promoviendo una organización rica en propuestas y creatividad, a favor de la sociedad.

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