OPINIÓN    

Educación de la niñez

Gladys Mamani Matías

Educar al niño correctamente no es, como piensan muchos, solo proporcionar conocimientos para el logro de una carrera o profesión que le permita vivir holgadamente, sin tomar en cuenta los grandes valores de la vida, que hoy los hemos dejado de lado. Por lo tanto, los alcances de una verdadera educación no deben ser tan limitados y direccionados al poder, sino que se debe perseguir metas superiores. Entre ellas están lograr: autoestima, amor al prójimo, amor a la naturaleza y otras que son primordiales para que el ser humano se complemente armónicamente con todos los elementos de la vida.

Tal educación solamente es posible atendiendo con preferencia la edificación del carácter, sin desconocer los conocimientos universales y científicos que son necesarios para lograr una educación integral y de calidad.

No debemos creer que la escuela es el primer espacio donde se inicia la educación integral con valores, sino que el hogar debe ocupar este lugar; los padres son los primeros maestros y maestras. En el ambiente familiar radica la responsabilidad de sembrar los primeros rudimentos físicos, mentales y espirituales, como sagrada herencia que Dios puso en manos de los padres en la etapa preparatoria para la escuela. Esta realidad hace ver cuántos padres somos incapaces de cumplir esta sagrada misión, problema que genera niños y jóvenes desorientados, que no logran apreciar la vida como una gran oportunidad de existir en plenitud, logrando grandes satisfacciones, reflejadas en sus buenas acciones.

Por lo tanto, la escuela como segundo templo del saber debe inculcar, a través de los maestros y las maestras, la práctica de virtudes como: dominio propio, puntualidad, orden, perseverancia, sencillez, veracidad, honradez y otras. De esta manera y no otra, pondremos fundamentos sólidos para la formación integral del hombre y mujer del mañana, que no solo serán expertos en sus profesiones, con limitadas visiones, sino capaces de defender lo bueno, lo puro, lo noble, lo justo y que estarán listos para brindar un servicio desinteresado a la sociedad.

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