EDITORIAL    

Primer buen intento para industrializar la basura

Lo que se reclama a nivel nacional desde hace muchos años, la Entidad de Aseo Municipal de Tarija (EMAT) ha concretado el primer gran intento de industrializar la basura al inaugurar “la primera planta procesadora de residuos sólidos”, un hecho que tiene gran importancia porque implica ser ejemplo de lo que deberían hacer los municipios de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, ciudades troncales del país que producen grandes cantidades de basura.

Se ha informado que en los primeros días de funcionamiento de la planta se logre una recolección de 80 a 100 toneladas de basura por parte de 40 a 45 personas. Se informó: “Todos los residuos que se recicle van a ser aprovechados por todas las empresas que hacen uso de este material”. La inauguración de este servicio resulta ser un alivio no solamente para el municipio de Tarija sino que puede cumplir trabajos a futuro muy importantes, puesto que la basura es elemento utilizable para convertirlo en abonos para la agricultura y, como ocurre en muchos países, para la fabricación de cartones y envases de diversos tipos que sirvan a la industria.

Industrializar la basura determina, además, la creación de fuentes de trabajo, la organización de empresas colaterales que permitan un uso continuo y efectivo en derivados que sirvan a la agricultura y, sobre todo, la liberación de muchos sitios en que hasta ahora se deposita esos residuos sólidos que, al ser simplemente enterrados, deterioran la calidad de la tierra y se convierten en lugares desérticos y contaminantes.

Industrializar los desechos sólidos, como es la basura, es cuidar el sistema ecológico, enriquecer tierras, disciplinar a la población porque debe realizar las separaciones precisas de todo lo que desecha y esta clasificación permitirá un uso racional en diversos productos. La limpieza y buena presentación de las ciudades determinará preservarlas de contaminaciones y presencia de productos que, al descomponerse, implican el surgimiento de malos olores y diseminación, especialmente en tiempos lluviosos, de gases y líquidos peligrosos para la salud.

Innegablemente, la industrialización de la basura requiere la inversión de maquinaria con tecnología especializada, personal debidamente capacitado y condiciones de espacios ambientales que permitan un trabajo muy efectivo tanto para la selección como para los debidos tratamientos y lo que corresponde es que al margen de los presupuestos que destinen los municipios, que el gobierno disponga partidas importantes de capital para lograr una mecanización efectiva y cada vez con mayor eficiencia y eficacia en los propósitos buscados. Las demás ciudades del país tienen la oportunidad de imitar el gran paso dado por el municipio tarijeño.

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