EDITORIAL    

La Reserva Internacional del Banco Central

A tiempo de iniciarse una nueva etapa de vida del Banco Central de Bolivia (BCB), su nuevo presidente afirmó que la política monetaria del instituto emisor estaría dirigida a cuidar las Reservas Internacionales Netas (RIN).

Esa tranquilizante declaración se originó en que durante últimos años, esa Reserva sufrió poco menos que un quebranto considerable al haber caído de 15.000 millones de dólares a 10.000 millones, o sea una reducción de cinco mil millones de dólares, suma elevada de la que, además, no se tiene información transparente sobre su destino, es decir cuáles fueron las causas de ese resultado y a dónde fue a parar.

Sin embargo, pese a la categórica afirmación de la nueva autoridad bancaria, a pocos días de ese anuncio, una ex autoridad del BCB informó que durante abril pasado, las Reservas del Banco Central descendieron en 200 millones de dólares, agregando, al mismo tiempo, que si bien la economía del país aún no es crítica, se le debe prestar atención, en particular por el déficit fiscal que llegó al 8 por ciento y ese déficit está bordeando el 6 por ciento en proporción del producto económico.

En relación con el reciente anuncio del descenso de las Reservas del BCB no se ha producido una clara opinión oficial. Pero, por otro lado, ese dato numérico origina especial atención, pues si solo en abril pasado las reservas cayeron en 200 millones de dólares, podría ocurrir que con ese ritmo en meses siguientes se podría producir el mismo fenómeno, lo que sería de proporciones considerables si se siguiese produciendo en el mismo orden.

En el caso hipotético de que se cumpliese la tendencia al bajón de las reservas, se podría calcular que hasta fin de año, las RIN actuales podrían descender en unos dos mil millones de dólares más, lo que significaría que el total de dicha reserva descendería a alrededor de 8.000 millones o sea 25 por ciento menos. Ese resultado sería probable porque el Banco Central ha pasado a convertirse en banco de desarrollo, para el que no está conformado.

De otro lado, como continúa la política de créditos a empresas públicas, se profundiza la política monetaria antes que la política fiscal. Además, no está en práctica una amplia política monetaria con tipo de cambio fijo. A todo ello se agregan las rebajas del encaje legal que resultan sustitutos deficientes de una verdadera política monetaria con flexibilidad cambiaria sin afectar los intereses de la banca comercial.