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“Tiwanaku y su idioma”, de Julio Avendaño

El historiador y lingüista paceño Julio Avendaño pretende revolucionar la historiografía boliviana y peruana con su reciente investigación que salió a la luz pública, titulada “Tiwanaku y su idioma, aclaración histórica sobre la cultura qolla - aymara”, en la cual expone con respaldo de documentación la teoría pukina y el idioma de los tiwanakotas.

PRESENTACIÓN DE LIBRO

La noche del miércoles se realizó la presentación del libro de Avendaño por la editorial Kipus. En la oportunidad, los invitados resaltaron la investigación del autor porque revelaría el idioma y la identidad de los tiwanacotas; asimismo, señalaron que se trata de un aporte que debe ser considerado por las autoridades como un aporte singular a la cultura nacional.

Avendaño, quien no pudo asistir a la presentación realizada en Musef, registra en su obra variada documentación o, como dijo el mismo, es una “auditoría” de las crónicas coloniales e información de las ramas de la lingüística, de la arqueología y la antropología originaria del país. Se trata de una tarea realizada a lo largo de 40 años.

PRINCIPALES ARGUMENTOS

Entre sus principales argumentos señala que el cronista Reginaldo de Lizárraga cometió un error de redacción al describir al pueblo pukina como pastor y agricultor, dando así paso a la supuestamente equivocada teoría pukina, de la que afirma que fue el idioma de los tiwanacotas.

Sin embargo, otros cronistas e historiadores, como Guaman Poma de Ayala, Capoche, Molina, Brinton y la Grasserie, entre otros, señalan que los pukinas eran un pueblo muy pobre, al grado que estaba prohibido por los inkas asistir a sus ceremonias religiosas, debido a su miserable ropaje y condición.

ENALTECE A LOS INKAS

El autor también explica que Garcilaso de la Vega enalteció sólo a sus antepasados: los inkas, restando así importancia a los demás pueblos precolombinos, como los tiwanakotas.

Apoyado en la lingüística de Samuel Lafone Quevedo y otros, Avendaño busca demostrar que una pieza tan importante como el “cantar” de las mujeres y los niños de Hantunqolla era aymara, al igual que el discurso del soberano del lugar, evidencias de que la gente de Hatunqolla era kollla y su idioma el aymara.

El autor también pone de ejemplo a la gramática de Ludovico Bertonio, escrita en 1603, en la que señala a los kollas como una de las naciones aymaras, junto a los canchis, canas qollaguas, lupakas, pacasas, carangas y charcas, entre otros.

EL AYMARA COPIOSO

Igualmente, Martín de Murúa, en su tercer libro, expone que “Del Cusco para arriba: Collao, Chucuito, Chuquiapu y Charcas, la lengua aymara, era también copiosa en vocablos y pulideza”. Con la cual demuestra que al sur del Cusco no había otra lengua importante.

Además, el autor presenta otras citas sobre el ingreso de Tiwanaku a las selvas amazónicas del departamento de La Paz, donde esa civilización dejó una considerable cantidad de vocablos aymaras en el lenguaje con las diferencias amazónicas.

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