OPINIÓN    

Urge habilitar Puerto Busch

Alberto Zuazo Nathes

Bolivia, desde hace décadas, por no decir desde siempre, sigue ubicado en el penúltimo lugar del crecimiento nacional, sólo supera en este posicionamiento a la isla de Haití, que es la última expresión de país en América.

La cuestión resulta más deplorable si se considera que Bolivia es un país privilegiado en riquezas. De una parte, porque posee todos los climas para producir cuanto se les ocurra a los bolivianos y, de otro lado, su extensión territorial es tan amplia que los más de 10 millones de habitantes que tiene no muestran ser suficientes para hacer crecer al país.

A pesar de que la mediterraneidad que sufre desde 1879 ha influido en buena medida a que probablemente no logre mayor desarrollo, no todo es atribuible al atraso que tiene hasta hoy, 2017.

En esta materia, por citar alguno concreto, desde hace muchos años surgen versiones de expertos acerca de que Puerto Busch tiene las condiciones suficientes para constituirse en el acceso marítimo del país, esta vez al océano Atlántico, pero quizás pueda decir que justo este es el mejor tiempo para tener esa opción.

Pues, ocurre que el Oriente del país, en particular Santa Cruz, se ha constituido en el motor del crecimiento nacional, de manera que está en condiciones de obtener mayor celeridad en su crecimiento si se habilita a Puerto Busch como la gran salida marítima de Bolivia.

Pese a que esto es conocido desde siempre, a los actuales administradores del país ni por asomo se les ocurre informarse adecuadamente sobre esa posibilidad, por lo tanto no mueven un dedo para que Puerto Busch se constituya en la gran salida marítima del país, con la circunstancia de que impulsaría más aún al crecimiento de Santa Cruz y, por ende, del resto del país.

Se gasta millonadas de dinero en Huanuni, la planta de urea y amoniaco, el ingenio supuestamente azucarero de San Buenaventura, pero como se vive en la luna, no se enteran los gobernantes de que no tiene materia prima para su consumo total en el país (caso urea amoniaco), y tanto en Huanuni como en San Buenaventura no hay materia prima para su funcionamiento.

A propósito, la escritora Eliana Berton Guachalla ha escrito en el diario El Deber, de Santa Cruz, el 5 de este mes, un importante artículo, con el título: Puerto Busch: salida soberana al Atlántico. Luego de mencionar que hasta “hace poco, las vías de transporte para la mayor parte del comercio internacional de Bolivia se orientaron hacia los puertos del Pacífico…esto ha venido cambiando”.

Acerca de este cambio, anota que “Puerto Busch, ubicado en el triángulo denominado Dionisio Foianini, próximo a Mutún, con 48 Km soberanos en la ribera boliviana del río Paraguay, cumplirá esa creciente demanda en vías de exportación. Desde esta ribera soberana, la producción boliviana podrá ser exportada sin depender de un puerto de reembarque en otro país (Puerto Carmelo Peralta) que eleve los costos y afecte la competitividad del sector exportador”.

La señora Berton Guachalla ofrece, además, el siguiente informe acerca de la viabilidad de su propuesta. Dice:

“Hoy, por la hidrovía Paraguay-Paraná, vía de salida al Atlántico, se exporta más de un millón de toneladas, gracias a las inversiones privadas en infraestructura portuaria y a la logística desarrollada. Se estima que, habilitado Puerto Busch, conectado por ferrocarril desde Motacusito, generaría, sin considerar lo de Mutún, un flujo económico anual de $us 380 millones. Por ello, los exportadores de Santa Cruz piden la construcción de este puerto y su interconexión con los centros de producción”.

Empero, el hecho es que no sólo sería Santa Cruz la gran beneficiaria de tal puerto, sino toda Bolivia. El Occidente y Oriente del país tienen buena comunicación en transporte y si se tiene la mente despierta, puede mejorar con la construcción del ferrocarril entre ambas regiones que, desde hace años, se demanda, por existir suficientes posibilidades favorables para ello.

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