OPINIÓN    

La salud y los asegurados de la CNS

Antonio Candia H.

El Art. 37 de la Constitución Política del Estado (CPE) establece que “el Estado tiene la obligación de sostener la salud de la población” y que “la salud es función suprema y primera del Estado”. También dice que el Estado garantiza que los servicios de salud deben ser gratuitos. Sin embargo, los asegurados a la Caja Nacional de Salud (CNS), tanto los activos como pasivos, aportan mensualmente para tener derecho a la atención médica. La atención en el Hospital de clínicas también es pagada, lo que significa que la salud en Bolivia no es gratuita, ni mucho menos. ¿El Estado está eludiendo su responsabilidad?

Los paros que médicos decretan, otras veces los sectores administrativo y de enfermeras de la CNS, atentan contra la salud y vida misma de los asegurados; y no afectan al gobierno, ni a funcionarios del aparato estatal, como ministerios, asambleístas, etc., porque sus jugosos sueldos les permiten acceder a médicos privados y hasta pueden hacerlo en el exterior. La población damnificada es la de menores recursos económicos, que está asegurada y representa una mayoría en el país.

A todo esto, los médicos parecen haber olvidado el juramento “hipocrático” que hicieron, en honor al “Padre de la Medicina”, Hipócrates, para defender la vida en todo momento y circunstancia, pero eso no se pudo observar en estos días.

Por otro lado, el gobierno, a través del Ministerio de Salud, demostró mucha negligencia al no interesarse en solucionar el problema con anticipación, para así evitar que se produzcan paros, porque, con un poco de interés y criterio, se los pudo evitar.

Se dijo que el último paro de 48 horas fue en contra de algunos decretos del gobierno que atentan contra los derechos de los profesionales médicos y, a la vez, de los mismos asegurados, documentos que se refieren a la libre afiliación y la certificación médica gratuita. Pero no se puede entender la defensa atentando, precisamente, contra la salud de la mayoría de los pacientes que tenían consultas y cirugías programadas, desde bastante tiempo atrás y esperaban su turno para esos días del paro. Es inconcebible que se haya amenazado con un paro de 78 horas y luego un paro indefinido. ¡Dios se apiade de los enfermos. Esta situación se puede agravar con la implementación de la Ley 475 de salud universal.

A todo esto, sectores sociales y el mismo gobierno han denunciado la existencia de corrupción y nepotismo que campean dentro de la CNS; estas lacras en poco tiempo más podrían llevarla al colapso, de no tomarse los recaudos necesarios a tiempo. Es más, esta institución nunca ha sido administrada o manejada con honestidad y transparencia, siempre, con diferentes gobiernos de turno, se han encaramado camarillas de políticos que la tomaron como un botín político, sin respetar normas y reglas establecidas.

El problema que aqueja a la CNS no es coyuntural ni mucho menos, es estructural, muy complejo y de larga data. Se puede decir que esta Caja se encuentra en terapia intensiva y requiere de una alta cirugía con una reestructuración o “reingeniería” total.

La CNS también confronta muchas falencias, como la falta de medicamentos, recursos humanos, principalmente médicos especialistas, con infraestructura deficiente que data de muchos años, equipamiento obsoleto que requiere renovación, con equipos modernos, etc. Además la población de asegurados ha crecido enormemente en los últimos años; y con simples cambios de autoridades, parches o remedios paliativos no se podrá solucionar los graves problemas que aquejan a la institución de salud. El gobierno, a través del Ministerio de Salud, no puede quedar de brazos cruzados ante este grave problema. ¡Se exige una solución inmediata!

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