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“Las bandas sonoras son las nueva óperas primas del siglo XXI”. Hans Zimmer

Para el compositor de bandas sonoras de películas tan conocidas como El Rey León, Gladiador o El Principito, Hans Zimmer, que inauguró la cuarta edición del Universal Music Festival con una selección de su música en el Teatro Real de Madrid, no podría haber espacio más propicio para su espectáculo.

“En mi opinión, se adapta mejor a un teatro lírico que a un estadio, como aquellos en los que se ha venido representando, porque las bandas sonoras son las nuevas óperas del siglo XXI”, afirmó sin atisbo de duda en una rueda de prensa celebrada en Madrid.

Titulado ‘The world of Hans Zimmer’, el show ha recorrido grandes recintos deportivos europeos desde abril de este año y ante su primera visita a España se encontró con el “desafío” de acomodar por ejemplo las pantallas de led al espacio disponible en el grandioso pero más recoleto coliseo operístico madrileño.

“Su música se podrá escuchar a través una de las orquestas más importantes del mundo”, señalaron los promotores de la cita, en la que, sobre “impresionantes proyecciones visuales”, sonaron las partituras de películas como El Caballero de la Noche, El Principe de Egipto o Misión Imposible bajo la directa supervisión de su autor.

No estuvo él al frente de la orquesta, sino uno de sus amigos y más directos colaboradores, Gavin Greenaway.

“Cada joven artista necesita un mentor; cuando yo era un artista que pasaba bastante hambre, el padre de Gavin me invitaba cada domingo a comer, así que nos conocemos desde niños. Ha sido director de muchas de mis BSO, si no de casi todas, por lo que si alguien puede hacerlo mejor incluso que yo es él”, dijo Zimmer. En la selección final no faltó un guiño a El Rey León, obra por la que fue galardonado con un Premio Oscar de la Academia de Hollywood y en cuyo ‘remake’ volverá a sumergirse después de este proyecto.

“El Oscar no tuvo ninguna repercusión especial más allá de pasarme hasta las cuatro de la mañana bebiendo con Claudia Schiffer, pero El Rey León sí que marcó una diferencia”, subrayó su autor.

Por su capacidad de emocionar y “el diálogo o ensoñación que se establece entre público y los intérpretes”, Zimmer planteó que las bandas sonoras son las óperas de esta época.

EFE

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