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PAREJAS

¿Eres adicta al ‘fast love’?

¿Acabas de conocerle y ya estás pensando en boda e hijos? Una experta aconseja echar el freno en el amor y no cometer locuras por ir demasiado rápido.

A veces es bastante difícil no cegarse y querer “todo y ya” con “el nuevo amor de tu vida”. “El enamoramiento nos suele pedir estar a todas horas con la pareja, nos obsesionamos y deseamos vivir rápido esas emociones tan fuertes y divertidas”, dice Ainoa Espejo, grafóloga y coach personal y de relaciones de Aihop Coaching. “Aunque no todo el mundo lo siente igual, con las mismas prisas ni intensidad”.

¿Existe un perfil para las personas que siempre van demasiado rápido en el amor o puede ocurrirnos a todos… ¿Alguna vez te has ido a vivir con alguien a las pocas semanas (o días) de conocerle? ¿Has dejado tu trabajo, tu ciudad o incluso tu país por seguir a alguien de quien te habías enamorado locamente hacía muy poco tiempo? ¿Eres demasiado impaciente, impulsiva y caprichosa en las relaciones? Y, la pregunta más importante: ¿Cuántos batacazos te has dado por correr tanto en el amor?

Según Espejo, hay personas más propensas a caer en este ‘fast love’ inicial. Pero, como subraya, “cuanto más impacientes, impulsivos y caprichosos seamos, menos auto-control tendremos”. “Si nos encantan las emociones fuertes, sentirnos vivos y si además tenemos la autoestima baja, un gran sentimiento de vacío interior, mucha necesidad de estar con otras personas y de sentirnos queridos... ¡tendremos el cóctel molotov perfecto para terminar yendo demasiado rápido en el amor!”.

CÓMO ECHAR EL FRENO DE MANO

¿Qué puedes hacer para “parar los pies” aunque estés loca por alguien? Según la coach, para contrarrestar un poco esa intensidad emocional es bueno utilizar el raciocinio, pensar detenidamente las cosas. “Si te conoces y sabes que tiendes a pisar el acelerador (y eso te ha causado problemas en el pasado), te animo a que te prepares mentalmente antes de enamorarte de alguien. Que conozcas bien tus valores, que tengas claro lo que quieres y lo que no en la vida. Que sepas las consecuencias negativas de ir demasiado rápido y tomar decisiones apresuradas (para ti, para tu pareja y para los demás)”.

Si estás buscando un compañero de vida, alguien con quien formar una unión estable, profunda y duradera, entonces las prisas no deberían entrar en la ecuación. “Esta es una decisión importante, que requiere madurez y conocer bien el uno al otro, tienes toda la vida por delante para estar juntos”, dice Espejo.

“No quieras ver sólo lo que te apetece. Al principio de la relación es muy fácil cegarnos y ver solamente la parte positiva del otro”, apunta la coach. “Cuando estamos conociendo a alguien todos hacemos un poco de marketing (mostramos nuestra mejor cara, para que nos elijan como compañía). Así que con la ilusión inicial es muy fácil que no veamos a la persona tal y como es, sino sólo esa parte brillante y bonita que nos ha presentado, y que nuestras hormonas nos permiten ver”.

Pero no queremos tirar por tierra la ilusión y la emoción del principio Como dice la experta, esa versión suya existe, está ahí. “Pero también hay un lado no tan agradable, más oscuro y que todos tenemos (la dualidad es parte de nuestra naturaleza humana), y esa faceta sólo podrás empezar a descubrirla cuando el cóctel hormonal inicial se haya calmado y puedas ser objetiva. Y eso requiere… ¡tiempo!”.

PRISAS EN LA CAMA

¿Y en el aspecto sexual? La experta dice que en lo sexual no hay nada escrito, todo depende de lo que tú consideres correcto y de lo que te apetezca hacer. “Lo importante es que te sientas cómoda y totalmente libre a la hora de decidir el momento de ir a la cama”, añade.

Si en tu historial amoroso te has dado cuenta de que, por correr demasiado en el aspecto sexual, han interpretado una señal errónea, quizá puedas probar la estrategia contraria a ver qué pasa”. “Esperar un poquito, para hacerle ver que no tienes prisa y quieres conocerle tranquilamente”. Aunque Espejo recalca que las pisas y el ansia no se demuestra tanto en la cama, como con el resto de actitudes: estar demasiado encima con la comunicación, insistir en verle cada día, querer saberlo todo de él (o ella) desde el principio, abordar o controlar cada área de su vida, etc.

QUÉ TENER EN CUENTA PARA NO EQUIVOCARTE

Antes de dar un paso hacia adelante o tomar una decisión importante con tu nueva conquista, ten en cuenta las cuestiones que nos plantea la coach:

El amor es como un viaje. “Si pisamos demasiado el acelerador, no disfrutamos del paisaje y podemos llegar a quemar el motor, quedándonos tiradas en la cuneta. Mejor ir a una velocidad normal, sintiendo las emociones, fluyendo con lo que va surgiendo”.

Para conocer en verdad a una persona necesitamos tiempo y situaciones. “Tiempo para recuperar la objetividad y no dejarnos cegar por la ilusión inicial. Y situaciones para ver cómo se desenvuelve y reacciona la persona, si realmente pone en práctica esos valores y la forma de ser que nos había ‘vendido’”.

Trabajar nuestro autocontrol y gestión emocional. “Nos vendrá genial para esta situación (y para todos los ámbitos de la vida). La paciencia permitirá que las cosas lleven su ritmo, que podamos asentar unas bases sólidas y disfrutemos de verdad. ¿Quieres una relación gourmet, no burger, verdad?.

Amalia Panea

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