METRO CUADRADO    

Una bella construcción colonial

En plena esquina de la plaza Murillo o si quiere al comienzo de la calle Comercio, se encuentra la casa del Museo Nacional de Arte, donde permanentemente se realizan exposiciones de pinturas, seminarios y charlas relacionados con la cultura, sin embargo muy poco se conoce de la construcción de los ambientes de esta casa colonial que data de los 1775.

Anteriormente se conocía como el Palacio Diez de Medina y se remonta a una edificación del siglo XVIII, casi del último cuarto de ese siglo, cuando se concluye la construcción.

Nació como una casa de una familia española adinerada y con mucho poder político, se trata de Tadeo Diez de Medina y Vidangos, alcalde de la ciudad dos veces, en esa época, oidor de la audiencia de Chile.

Diez de Medina, mestizo él, tuvo un papel protagónico durante el cerco a La Paz, porque el presidió el tribunal que juzgó a Tupac Katari, luego de los hechos acaecidos.

HERMOSO PORTAL

La casa tenía su entrada principal por la calle Chayhuacato (Hoy la calle Socabaya) y donde se vendía pescado, coca y la familia estaba muy relacionada con el comercio de ambos productos, especialmente la coca que estaba en conexión con la minas de Potosí, muy probable, su riqueza estaba basada en estos movimientos comerciales. “Hay que hacer notar que la otra esquina, como yendo a la Pérez (primera cuadra) era de propiedad de otro Tadeo Diez de Medina, era un homónimo también con mucha relación política, los dos tenían su presencia importante en la actividad política”, según explica, en una entrevista con Metro Cuadrado José Bedoya, director del Museo Nacional de Arte de la Fundación del Banco Central de Bolivia, que estudio arte y ciencias de la educación.

TUVO VARIOS NOMBRES

Si bien la casa nació junto a Tadeo Diez de Medina de Vidangos, en el tiempo se la conoció también como el Palacio de los Condes de Arana, tenía este nombre, pero no había los Condes, pero si los Arana.

La historia dice que Diez de Medina dejó a su sobrina la herencia de la casa y esta se casó con Arana que también era un español y de ahí viene el nombre, lo de Conde, se inventaron y en el tiempo construyen la otra parte que es el actual hotel Torino, que está más abajo y en la misma calle. Y en algún momento Arana tenía los dos edificios en propiedad.

EN LA HISTORIA

Bedoya, refiere a que la casa tuvo diversos usos; fue un cuartel, un hotel Guiver, Hotel Centenario, recordando la fundación de la República, luego había diversos negocios como Murillo Cross, café Beirut, sastrería y otros rubros, porque llegado el momento se convirtió también en un conventillo, porque vivían familias en alquiler dedicadas a varias actividades. Mientras que en los años ´30 se declaró como patrimonio y poco después pasó a ser del municipio y finalmente del estado por problemas económicos.

CONSTRUCCIÓN-ARQUITECTURA

“Entre las construcciones del área andina, es uno de los ejemplos más importantes desde el punto de vista de la arquitectura civil, porque no existen patios de tres arquerías (tres plantas) trabajada en piedra, los juros en adobe, ladrillo”.

En la parte baja, se encuentra la bodega de la casa, tiene una portada hermosa en el interior del patio, es lo que más llama la atención, pero tiene otra portada mejor labrada en la entrada por la calle Socabaya, por donde se pasaba directo al segundo patio, que en realidad es la escuela Hernando Siles y actualmente se está gestionando para que esos predios pasen al Museo, ya que el espacio no es el más adecuado para los alumnos.

“Primero tenían el paso de la servidumbre por el patio principal, luego la caballeriza, pues aún quedan las argollas, los pilares. Y pese a muchos ambientes que fueron destruidos aún mantiene es belleza de las construcciones coloniales, es algo así como la caca denominada Villa de París, que es casi colindante, dónde se está encontrando la verdadera construcción de origen que estaba tapada”.

La casa tenía dos patios y un tambo que era el hotel el actual Torino, que se construyó después, eran los dos patios de la casa, muy común para la época.

No cuenta con pasadizos subterráneos, debido a la fuerte humedad en la tierra, que está afectando a la piedra, pues la construcción está por debajo de la calle Comercio, en una pendiente considerable ya que el nivel entre la calle Comercio y la entrada por la Socabaya, es alto.

REFUNCIONALIZACIÓN

Según Bedoya, sostiene que los ambientes en el tiempo fueron refuncionalizados para los circunstanciales dueños, por ejemplo algunas habitaciones fueron unidas otras separadas, era una casa muy cómoda, pero muy fría, porque las paredes son de un metro, 80 y 90 centímetros y las mismas son portantes.

Pero en la última restauración se ha recuperado la bovedilla de los techos, ya que en los años ´60 surgió la idea de tapar ese sector para refuncionalizar y que los elementos arquitectónicos no afecten a la museográfica.

GRADAS

Las graderías de piedra son originales, sufrió la colocación de unos balaus, durante la restauración de los esposos Mesa, se la retiró, porque no era parte de la construcción original, que va por un 90% que se ha recuperado.

“En la cubierta o techo, donde hemos recuperado la mayor parte de las tejas musleras, debido a que teníamos precautelar, eso quiere decir que por debajo del techo se tiene otra estructura, pero hay sectores que se mantienen con su material original”.

PINTURAS

En el techo de una de las gradas se muestran pinturas de la época y muy apreciada por los visitantes que llegan en buen número entre nacionales e internacionales, prueba de lo que se dice, que en el paseo de la Noche de Museos, tuvo 8.000 visitantes.

El Museo actual, tiene un sistema de seguridad, pero lo que más les preocupa a las autoridades encargadas es el mantenimiento de la infraestructura, debido a que se debe tomar en cuenta el rendimiento de los materiales.

“Existen muchas historias probables y no probables, por ejemplo dicen que se sacó una cuerda de esta casa para ahorcar a Villarroel”.

LA LOGGIA

La Loggia (galería exterior conformada por arcos sobre columnas, techada y abierta en uno o más lados. Es un espacio arquitectónico, utilizado sobre todo en la arquitectura italiana del siglo XV y siglo XVI.), ubicada en la misma esquina y vista de la calle se puede observar la arquería y donde el habitante puede pasear como un balón, pero es un corredor. En este caso la vista está puesta hacia la plaza Murillo, antes estaba cubierta la loggia.

“Estas construcciones albergan nuestra historia y que constituyen parte indisoluble de la memoria de la ciudad y todo el esfuerzo que se hace por mantener estas edificaciones es muy importante para que quede un testimonio de cómo se ha construido nuestra sociedad”, sostiene Bedoya.

El Museo está abierto todos los días y anexado a la casa que perteneció a los periodistas y en enero inauguran otra casa colonial, la Villa de Paris, en un esfuerzo económico realizado junto a la Cooperación Española.

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