METRO CUADRADO    

Casa de Frida Kahlo con mucha intensidad de colores y pasiones

La Casa Azul se convirtió en una síntesis del gusto de Frida y su esposo Diego, y de su admiración por el arte y la cultura mexicana. Ambos pintores coleccionaron piezas de arte popular con un gran sentido estético. En particular, Diego Rivera amaba el arte prehispánico.

La casa azul de Frida Kahlo, expresa el contexto donde desarrolló sus magistrales obras y muy reconocidas luego de su muerte, sin embargo expresan la intensidad de su vida y las pasiones que vivió la famosa pintora, pese a todo hoy por hoy es el mayor atractivo de la ciudad de México .

Metro Cuadrado estuvo a visitar la morada de la pintora internacional que es muy visitada en la colonia Coyoacan de la ciudad de México y virtualmente la casa le dio vida al barrio, ya que desde el pequeño mercado y la misma plaza esta esta abarrotada de su imagen y otras obras, pero conectados a todo el movimiento que genera esta plástica.

La casa efectivamente es azul, tanto la fachada externa e interior y de la vivienda, pero los interiores o habitaciones tienen otros colores (se pueden observar en las fotografías) pasivos como en el campo, buscando seguramente la tranquilidad del ambiente, muy exigente en la comida como demuestra los objetos en la cocina, sin dejar de lado el buen reposo y vivir en equilibrio con la naturaleza como se advierte en sus jardines.

El hogar de Frida se abre como museo, porque tanto Kahlo como Diego Rivera (esposo), anunciaron en su momento la idea de donar al pueblo de México sus obras y bienes. Dicho y hecho, en la actualidad la casa esta como si ella aun viviese, pues se hicieron muy pocas modificaciones, por lo que nos explican en el lugar.

ENTRE COLORES Y DECORACIONES

Hay que reconocer que existe una intensidad de colores llamativos que alegran la vista y compagina con la naturaleza de los jardines. Está por demás decir que la decoración popular en el patio central es la característica y los muros de la casa le dan un aire de privacidad y seguridad para aflorar la creatividad en medio de un silencio que al parecer fue buscada por la artista, ya que no creemos que haya sido casual esa armonía silenciosa.

SUPERFICIE

La casona tiene una construcción de 800 Metros Cuadrado y un terreno de 1200 m2. Construida a la usanza de la época, posee un patio central con los cuartos rodeándolo. Diego y Frida más tarde, le dieron un estilo muy particular y, al mismo tiempo, le imprimieron colores y decoración popular.

En la primera sala a mano izquierda, está dedicada a Frida y donde presenta sus obras al óleo. Las telas que reflejaron su estado de ánimo, su postura ante el mundo, sus temas de obsesión: el autorretrato y la infertilidad. Sin embargo en la sala impera la esperanza y la pasión por la vida, y también retratos de familiares y amigos, característicos con escenas sin perspectiva y de colores intensos.

COLORES EN “VIVA LA VIDA”

Gran parte de sus inspiraciones están exhibidas en la Casa Azul: sin embargo una de las más llamativas es “Viva la Vida” escrita en una sandía fresca a lado de otras, pues expresa un momento seguramente hermoso de su vida o quizás una circunstancia feliz.

Retratos y fotografías, libros intervenidos con dibujos y poemas, cartas, cerámicas y vestidos. La paleta de colores de Frida se muestra en una de las salas, rescatada a través de una profunda restauración. Esta pieza se acompaña de un extracto del diario íntimo de la pintora, donde describe y dota de emociones a cada color utilizado por ella en su obra. Algunos cuadros, como “Paisaje de Nueva York” o “Autorretrato” están inconclusos, aunque muestran todas las características de la pintura de Kahlo: el trazo, la mirada fija, la indumentaria y la carga emotiva.

Las salas de la casa y sus objetos exhiben un extracto de su vida y sus emociones, donde los pinceles son los más apreciados, ya que da la impresión la presencia aún de Frida en el ambiente.

A LA CAMPECHE

La sala de la cocina representa el típico fogón mexicano, Aunque en esa época ya se usaba la estufa a gas, Frida y Diego, la pareja, preferían cocinar con leña, y preparar platos populares, relievando la comida de sus regiones.

En el comedor es el otro gran lugar para la pintora, donde convivieron grandes personalidades de la cultura y destacados artistas de la época: André Breton, Tina Modotti, Edward Weston, León Trotsky, Juan O´Gorman, Carlos Pellicer, José Clemente Orozco, Isamu Noguchi, Nickolas Muray, Sergei Eisenstein, el Dr. Atl, Carmen Mondragón, Arcady Boytler, Rosa y Miguel Covarrubias, Aurora Reyes e Isabel Villaseñor, entre muchos otros.

En la recámara que Frida usaba de día permanece su cama con el espejo en el techo -donde se reflejaba- con el cual pudo retratarse. En la cabecera de su cama se pueden ver los retratos de Lenin, Stalin y Mao Tse Tung. En su recámara de noche se guarda la colección de mariposas, obsequio del escultor japonés Isamu Noguchi, además del retrato que le hiciera a Frida su amigo y amante, el fotógrafo Nickolas Muray. Hay una colección de juguetes y más de 40 muñecas diseñadas por Frida en representación de sí misma. Sus cenizas reposan en el tocador, a manera de altar, dentro de una urna prehispánica.

AL FINAL DE SU VIDA

Al final de su vida, cuando la salud de la artista comenzó a decaer, vistió más de 25 corsés a lo largo de diez años. De 1950 al 51, la pintora permaneció internada en el Hospital Inglés. En 1953, ante la amenaza de gangrena, se le amputó la pierna derecha. Frida Kahlo murió en la Casa Azul el 13 de julio de 1954, cuando el Instituto Nacional de Bellas Artes le preparaba, como homenaje nacional, una muestra retrospectiva.

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