CULTURAL    

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Cómo practicar la positividad

Eduardo Kucharsky Asport

”Practicamos solo lo que conocemos: la positividad produce resultados y comportamientos enteramente nuevos y satisfactorios para el alma”

La positividad es una manera de pensar, una manera de hablar, una manera de actuar que viene de una decisión profunda: La decisión de ser una persona buena, correcta, estudiosa, trabajadora, fijadora de sus propias metas y reconocedora de sus errores para poder enmendarlos a tiempo.

La positividad se practica pensando pensamientos afirmativos y deliberados de manera repetitiva por ejemplo: “Soy una persona de éxito y acepto adquirir el poder de la auto responsabilidad”

Este pensamiento, cuando es repetido en la mente produce un efecto de profundización y de comprensión profunda y produce también un efecto de “equilibramiento interno” que nos limpia de las emociones negativas como el rencor y el resentimiento y nos induce a tener una actitud relajada, tranquila y con una inteligencia benéfica altamente clarificada.

En cada ocasión, en cada momento en que decidimos practicar la positividad comenzamos eligiendo un pensamiento capacitante o creativo que necesitemos para nutrir a nuestra mente subconsciente; un segundo pensamiento que podríamos pensar a modo de ejemplo sería el siguiente: “Mi vida está mejorando cada día y llego a buenas soluciones primero imaginándolas y luego ejecutándolas”.

La repetición manuscrita tiene más poder todavía, podemos practicar la positividad escribiendo diez veces el siguiente pensamiento positivo:”Pienso antes de hablar y tengo el poder de abstenerme si lo que voy a decir va producir algún daño, algún dolor o algún sufrimiento”.

La positividad es una manera de pensar, una manera de comunicar y una manera de actuar, por lo tanto, podemos escribir la siguiente afirmación para que sea la base de nuestra manera de ser y de nuestra manera de comunicar:

“Amo la positividad porque produce resultados agradables, didácticos y “mejorantes”

Un día, solo un día de practicar la positividad como manera de pensar y como manera de comunicar, puede producir una experiencia tan constructiva y tan agradable que nos permitiría, tomar la decisión de aprender a reconocer toda la negatividad que teníamos al pensar, al recordar, al comunicar y al vivir.

La negatividad es una manera de ser arrogante que usa la manipulación para vivir obligando a sus seres queridos y a su entorno a “hacer la voluntad de la persona arrogante” sin tomar en cuenta las opiniones ni los sentimientos de los demás y cuando padecemos de este mal, el primer indicador que nos avisa que no somos felices, es el déficit de energía vital y de salud, el déficit de sinceridad y el déficit de un triunfo real y verdadero en la vida; nos vemos en el artículo de mañana.

Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema de su vida,  llame a los teléfonos del encabezado  (72513317-2488284), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

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