EDITORIAL    

Hay “enfriamiento” de la economía nacional

No obstante las seguridades del gobierno en sentido de que “hay certezas de la solidez de la economía y que el crecimiento de este año sobrepasaría el 4,5%”, hay seria preocupación en economistas, analistas y entendidos que, certeramente y seguros de los análisis que realizaron sobre la realidad, “observan señales de enfriamiento de la economía”. Esos juicios no han sido lanzados arbitrariamente; son, con seguridad, resultados de estudios y análisis serios que merecen credibilidad y, sobre todo, son causa de preocupación para la colectividad.

Las medidas dispuestas por el gobierno, con el caso de las empresas sociales, el anuncio del “doble aguinaldo” y la menor producción y venta de gas, la ausencia de inversiones, la cada vez menor producción agropecuaria y de alimentos y otros factores, inciden gravemente en los resultados económicos, que no son halagüeños como para creer que efectivamente hay desarrollo. La preocupación de los profesionales conocedores de la situación, debería ser tomada en cuenta y, si fuera posible, con asesoramiento de algunos de ellos, ver qué medidas se podría adoptar con miras a revertir situaciones difíciles que existen.

Algunos conceptos son dignos de ser tomados en cuenta: “…si bien se mantiene la política social del gobierno mediante los bonos sociales a costa de las empresas públicas, se observa señales de que la economía pierde dinamismo”. Por su parte, la Cámara de la Construcción dijo: “el sector se contrajo en 36% respecto a 2016, aunque creció el 4,99% en 2017”. Otro criterio es: “…la informalidad ya no es una ventaja para el país porque impide la articulación productiva; los sectores del comercio informal al achicarse la economía, también son fuertemente afectados; las importaciones se contrajeron de 10 mil a 7 mil millones de dólares, lo que genera una menor actividad en esa misma dimensión. Las mafias no generan valor porque no están vinculadas a la producción sino a la circulación de los bienes”. Otro concepto interesante es que “se ha producido una mayor migración del campo a la ciudad por la alta vulnerabilidad que representa la actividad agrícola; se han convertido en trabajadores urbanos en diversas actividades y muchos de ellos tienen incluso triple residencia”. Se sostiene, además: “…no resulta congruente que por un lado el gobierno sostenga una política social basada en bonos, pero por otro lado absorbe estos ingresos mediante la presión tributaria. No obstante las medidas que permiten cierto incremento de los ingresos, es probable que el escenario de la economía puede provocar el retorno a la pobreza de los hogares vulnerables”. (ED 28-5-18).

Se dijo también que es incomprensible que el gobierno se resista “a aplicar las mediciones de la calidad educativa en el país con la metodología Pisa que tiene este objetivo, pero es entendido por el gobierno como una herramienta neoliberal”. Será preciso, pues, que se tome en cuenta estos conceptos que son partes importantes de remedios que requiere la economía y que ayudarán grandemente tanto al gobierno como al Estado.

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