OPINIÓN    

El valor de la mujer boliviana

Claudia Herbas Flores

Las mujeres bolivianas se caracterizan por ser emprendedoras, trabajadoras y luchadoras. No importa la clase social, ellas tienen las mismas similitudes y metas, como ser un pilar importante en sus hogares.

Caminando en la calle se ve en puestos de venta, oficinas y empresas a esos seres de luz que dieron vida, que cuidan a sus hijos y se preocupan porque cada día nada les falte, porque piensan en un futuro mejor que el suyo.

De manera constructiva, hacemos algunas consideraciones para atender y dar el lugar que corresponde a las mujeres bolivianas:

-Atención a su salud con medidas de prevención, especialmente contra el cáncer de matriz y mama, principales causas de muerte en mujeres. Al finalizar el día habrán fallecido 4, dejando algunas en orfandad a sus hijos, con efectos sociales en el núcleo familiar (niños y adolescentes sin su guía y protectora) y por ende familias disfuncionales que arrojan a la sociedad personas con amarguras y penas que ingresan en la delincuencia.

-Brindar capacitación gratuita a mujeres de bajos recursos, formarlas para potenciar sus habilidades, que den como resultado personal técnico con experticia en un área.

-Desarrollar campañas de prevención en temas como accidentes de fuego, violencia intrafamiliar, defensa personal, ¿por qué no? Hoy una mujer entrenada para enfrentar un asalto podría ser crucial, para cuidar su integridad física. Incluso, debería ser parte de las capacitaciones de instituciones públicas y privadas.

También sería bueno que se entrene a las mujeres en primeros auxilios, en mercados, barrios y comunidades, pues ellas están siempre en contacto con gente y con sus hijos, y en algún momento se podría necesitar estas técnicas.

Un hecho alarmante en el país es la ola de feminicidios que ha aumentado, lo que hace pensar en la falta de valores, conciencia y respeto del varón hacia su pareja. Muchos factores que se podría nombrar son determinantes para este desenlace fatal.

La mujer en Bolivia necesita apoyo en sus emprendimientos, incentivarla en su progreso con una política pública que impulse a que los negocios, microempresas o comercios al mando de ellas se proyecten sosteniblemente en el tiempo. Por qué no pensar en un incentivo de capital semilla con tasas de interés muy bajos, o con amnistía de impuestos por un año. Esa mujer estará agradecida por la liberación temporal que aliviará su arranque económico para sostener su hogar.

Ayer, que fue el día de la mujer boliviana, un homenaje a su razón de ser y a su género. porque algo de lo que tienen que estar orgullosas es de su carisma, su empatía por los demás, su ternura que la hace única, la capacidad de llegar a consensos, de trabajar en equipo y de utilizar el poder de manera cooperativa. O su inteligencia racional e intuitiva que van más allá de la simple búsqueda instrumental de beneficios. Ella logra casi siempre el bien común, pensando en los demás, incluso olvidándose de ella misma, porque así es su naturaleza.

Las instituciones del Estado y la sociedad tienen el deber social y moral de cuidar y empoderar a la mujer como una fuente invaluable de capacidad de trabajo, de esperanza y de futuro en una sociedad cada vez más individualista, donde justamente la mano y calidez femenina pueden marcar la diferencia en la forma de hacer las cosas, con más corazón y sentido humano.

La autora es Comunicadora Social.

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