La Guía    

“Escuchar al viento y la piedra”, la nueva propuesta de construcción conjunta del MUSEF

* Vanessa Calvimontes Díaz



El Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) inauguró el pasado jueves 16 de mayo la exposición “Escuchar al viento y la piedra”, una apuesta por descolonizar la mirada vertical de los museos y crear un diálogo democrático entre la comunidad y la academia, trabajando en este caso con las comunidades de Huarcamarka y Taypi Ayca del Municipio de Mocomoco en el departamento de La Paz.

La investigación y trabajo de campo conjunto que llevó a cabo el museo con las comunidades se realizó durante todo el 2018, bajo la lógica de que en esta ocasión no es el museo el que enseña cosas, el que habla y dice su postura académica o institucional, sino que el museo escucha a las comunidades, lo que ellas piensan sobre su pasado, su historia, lo que es más importante para ellas y después replica esto en una propuesta museográfica, aprendiendo al mismo tiempo nuevas ideas y formas de ver dentro de un componente reflexivo.

Puesto que las comunidades deciden qué es lo que desean musealizar, en este caso Huarcamarka escogió un sitio arqueológico y Taypi Ayca una danza, el sikuri, por lo cual la exposición se divide en dos salas.

La primera sala, denominada “Escuchar a la Piedra”, está centrada en el sitio arqueológico de Huarcamarka, planteando rescatar “las miradas desde adentro” (entendiendo éstas como las que proporciona la comunidad) y “las miradas desde afuera” (aquellas que plantea la academia). La exposición usa como recursos museográficos paneles seriados y una pirámide holográfica, mediante la cual se puede apreciar no solo los sitios arqueológicos, sino también formaciones rocosas naturales que transmiten mitos o discursos de identidad y poder. El nombre “Huarcamarka” es interpretado como “pueblo suspendido” (Claudel, 2000) y cobra sentido al observar que el sitio está asentado en la cima del cerro.

La sala de “Escuchar al Viento” muestra la relación y construcción histórica del Sikuri en procesos históricos, como la revolución del 52 o las dictaduras. Esta exposición se encuentra dividida en dos lados: much’ulli y suri, que reproducen las dos tropas que componen el grupo. El primer lado se caracteriza por los músicos que utilizan tocados de plumas de parihuana, ave acuática que simboliza la parte femenina y que, aquí, relata las dinámicas y significados de la ritualidad. El lado suri es la parte masculina de la danza. Recuerda a las memorias históricas que establecieron la folklorización de la nación. De este modo, suri y much’ulli son la base narrativa de esta sala, acompañada por piezas museográficas, audios y videos realizados durante la investigación. En esta sala se recupera el valioso aporte investigativo de Ramón “Titi” Calamani, quien en su rol de pensador indianista ayudó a desarrollar un pensamiento político local, reflexionando además sobre la importancia de rebautizar al grupo de Sikuri de Italaque con el nombre de la población de Taypi Ayca.

Esta es la segunda exposición que se realiza dentro del “Programa de Investigación Colaborativa del Museo Nacional de Etnografía y Folklore – MUSEF”. La primera experiencia se llevó a cabo el año 2017 con la comunidad de Pariti.

El programa está pensado para trabajar con comunidades de todo el país. Por el momento se ha tenido experiencias positivas con dos regiones distintas del departamento de La Paz, una zona lacustre (Pariti, 2017) y una zona de cabecera de valle (Huarcamarka y Taypi Ayca, 2018 – 2019). Existen actualmente algunas solicitudes de otros municipios y comunidades del país que en caso de concretarse empezarían a trabajarse a lo largo del año 2020, ya que el trabajo a desarrollar, como indica el jefe de investigación, Juan Villanueva, requiere de una planificación apropiada que pueda generar un trabajo con profundidad etnográfica y diálogo con las comunidades. En todo caso, el objetivo principal de este programa es impactar a las academias y llevarlas a pensar de maneras distintas, movilizando al mismo tiempo la voz de las comunidades.

La exposición “Escuchar al viento y la piedra” comprende aproximadamente 40 paneles, 30 piezas museográficas, videos, audios y hologramas y cuenta además con la colaboración de artistas como Salvador Pomar en las ilustraciones y el grupo “Ajayu de Antaño” que apoya en algunas reproducciones musicales. La entrada a esta exposición es gratuita y estará disponible hasta el 25 de agosto del año en curso, cuando se prevé trasladarla a las comunidades una vez que éstas tengan un espacio propicio para el montaje.

* Vanessa Calvimontes Díaz es integrante del departamento de RRPP

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