La Guía    

En el Teatro Municipal

Gustavo Orihuela Quartet celebra la vida de la tierra

* La banda nacional estrena su disco Terra, que es también una fiesta de la diversidad. El álbum comprende aires musicales bolivianos, gitanos y de latin jazz.



Gustavo Orihuela Quartet presentará su nuevo disco, titulado Terra, el jueves 17 de octubre, a horas 19:30, en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”.

El álbum comprende aires musicales bolivianos, aires gitanos y aires de latin jazz.

El cuarteto nacional viene desarrollando un sonido nuevo para la música boliviana y también posicionando al violín como un instrumento versátil en diferentes géneros. El Jazz Quartet, conformado por Luis Daniel Iturralde en la batería, Diego Ballón en el piano y teclados, Randolph Ríos en el contrabajo y Gustavo Orihuela en el violín, consolida una obra musical anhelada, que es resultado de diversos procesos compositivos, varias giras de la banda y, sobre todo, una inmensa complicidad y amistad que se perpetúa en esta obra, “Terra”.

“Terra es el resultado de una profunda inspiración en la tierra y la naturaleza humana, pero también es una fiesta la diversidad.

Nosotros tenemos un lenguaje que es el lenguaje musical, que puede generar un viaje transcultural, ir de una cultura a otra, puede generar redes de interculturalidad porque mi violín es un violín diverso, es un violín boliviano que ama la música boliviana, pero que le gusta la música gitana, el jazz, el latin jazz, la música de Cuba, el tango y también la música boliviana, desde la autóctona hasta la popular. Entonces Terra es esa celebración a la diversidad. Nosotros con este álbum celebramos la diversidad de la música boliviana, hilvanada con los lenguajes y las músicas del mundo. Cuando uno escucha nuestra música en un show en vivo, puede apreciar cómo podemos pasar, por ejemplo, de una morenada boliviana a un swing americano, vamos y volvemos. Esa amalgama de sonidos es también gracias a la diversidad de mi banda que está conformada por personas admirables”, destaca Gustavo Orihuela, líder de la agrupación nacional.

El álbum fue grabado en una sesión en vivo en el estudio Hyla Records con Javier Flores Núñez (Zurdex) y la edición mezcla y masterización se realizó en Elektra Estudios con Andrés Martínez y el asistente de grabación Álvaro Arroyo.

Según Orihuela, Terra “es un brebaje sonoro en el que dialogan muy cerca los instrumentos con las emociones de los músicos en vivo”. El álbum hace un viaje por distintos escenarios, a veces con el aire criollo de las fiestas populares, otras veces con un sabor de latin jazz y siempre con una especial fuerza de las algarabías gitanas, celebrando la diversidad, la interculturalidad de la música y la vida de la Terra, de la naturaleza misma y de todos los seres que la habitan articulando un paraíso sonoro.

La búsqueda de sonidos diversos transita por la tierra, el aire y el agua, llegando a un gran mar que está alimentado de diversos ríos de agua dulce, todos ellos con una tonalidad distinta, con un estilo único. “Eso es Terra, la Terra Mater o Pachamama, donde todo lo que se siembra crece o la tierra seca que descansa, tierra que se renueva y se transforma, es el mar de todos los sonidos, el vientre de todas las vidas. Y hoy por hoy, no solamente por lo que ha ocurrido en la Chiquitania o los desastres, es también un llamado urgente a tener un cuidado con la naturaleza y los valores del ser humano. Nuestra música es instrumental, pero eso son los conceptos, las ideologías y filosofías que nos inspiran”, resalta el eximio músico boliviano.

El disco contiene 10 tracks. “Está formado por composiciones mías, que también son producidas por toda la banda. Tenemos también una cueca de mi autoría y otra de Nilo Soruco, “La vida es linda”, una cueca muy conocida y versionada, que también la hemos trabajado con la hija de don Nilo Soruco para entender el concepto del compositor. Tenemos además unas obras inspiradas en los gitanos. Yo he vivido muchos años en España y he tenido la posibilidad de convivir con ellos, trabajar en el flamenco, y pues con el violín hay un montón de inspiración para poder desarrollarlo, sacarle el jugo.

También hay un aire de carnavalito boliviano, una morenada… Todo es instrumental. Es el formato de una jazz band, de una banda donde no tenemos letras, pero sí jugamos con los lenguajes de la improvisación musical del jazz, que eso nos hace libres y que eso nos permite que una banda boliviana, con un violín moderno, pueda llegar a los bolivianos, pero también tenga una ventana mundial. Nos escuchan en Europa, EEUU y Asia”, resalta.

El costo de las entradas para el concierto y presentación de este disco será: 60 Bs. para Platea, 40 Bs. Anfiteatro y 20 Bs. Galería. Y estarán disponibles en los puntos de venta de Superticket, así como en la boletería del mismo teatro y llamando al celular 70543667.

El disco será vendido luego en Librería Lectura (San Miguel, zona sur de la ciudad).

“CON EL VIOLÍN PODEMOS SENSIBILIZAR, ABRAZAR Y AMAR”

Gustavo Fernando Orihuela Calvo nació en la ciudad de Sucre el 14 de marzo de 1984. Estudió en la Escuela Simeón Roncal, en el Conservatorio Nacional de Música de La Paz y en Valencia, España, investigando en música moderna, el jazz, músicas étnicas, flamenco, Gypsy jazz, como también aires latinoamericanos y música boliviana.

Ha formado parte de diversas orquestas, como la Sinfónica Nacional de Bolivia, la Joven Orquesta de la Generalitat Valenciana, España, y otras formaciones de cámara. Ha participado en diferentes festivales en Bolivia, Sudamérica, Europa y Estados Unidos, de diferentes estilos y géneros musicales.

Ha sido miembro de varios grupos de rock, jazz, flamenco y fusión, como Los Tocayos (Bolivia), Madre Tul (Bolivia-España), The Manouche Machine, “Le Petit Manouche” e Irregulares. También ha participado en varias agrupaciones bolivianas, como Los Kjarkas, Kalamarka y Bonanza.

Además de músico, es psicólogo y tiene una maestría en músico terapia, que estudió, según confiesa, “para ayudar a la gente y facilitar procesos de salud y bienestar”.

“Hago muchos proyectos educativos, sociales y de salud… siempre trato de mezclar y meter la música porque para mí es un lenguaje que es una misión también difundirla, llegar a diferentes auditorios. Tenemos un compromiso muy fuerte con los niños, jóvenes. Siempre que tocamos, tocamos para niños también. Eso es una política de la banda”, confiesa el destacado violinista moderno, quien ya tiene más de 10 años de trayectoria profesional.

LG: ¿CÓMO LO DEFINES AL VIOLÍN?

G: El violín es, pues, como mi compañero y hermano, es un pedazo de madera que me ha cautivado y que juntos podemos cautivar a multitudes de personas. Podemos sensibilizar, abrazar, amar, generar resolución de conflictos en diferentes espacios, ya sea en el área rural o urbana. El violín es un regalo para mí.

LG ¿QUÉ SIENTE CUANDO TOCAS ESTE INSTRUMENTO?

G: Una liberación personal, cuando toco el violín siento una gran conexión con las emociones más profundas. Con mi banda conectamos mucho, imagínate que los corazones de las personas se enciendan, entonces no solo yo toco con mi violín, la gente toca también al verme, escucharme y al sentir. Es un acto compartido, es de ahí que cuando salimos de un concierto salimos muy felices porque la música nos renueva, nos da vida, nos da luz.

LG: ¿CUÁLES FUERON TUS MAYORES LOGROS?

G: El más simple es no solo entender la música como un entretenimiento, si no conectar con el lenguaje musical. Y como un logro más externo es dejar algo a los niños y jóvenes, poder sensibilizar, regalarles un pedazo del mundo, regalarles Europa del Este, España, Bolivia, la Chiquitania, las minas con la música. Ese logro educativo y sensibilizador para mí es muy importante.

LG: ¿QUÉ BUSCAS CON TU MÚSICA?

G: Lo que busco es que la gente pueda disfrutar de unas nuevas maneras de entender la música boliviana actual, que tenga acceso a la diversidad. Y también integrar, por eso hago el “Bolivia Django Festival”, dedicado al jazz gitano en el país, y el Jazz Day, una celebración de los promotores del jazz.

LA BANDA BOLIVIANA

“Gustavo Orihuela Quartet” es una banda boliviana liderada por el violinista moderno Gustavo Orihuela.

Tras experiencias musicales de jazz y músicas del mundo en el extranjero con su banda Le Petit Manouche (El pequeño gitano), en España, con la que lanzó el disco “Cuerdas alienígenas”, Gustavo Orihuela retorna a Bolivia, donde recibió el impulso de varios artistas nacionales, colegas, amigos que le permitieron emprender un álbum musical como solista en el país, Bolivian Violin, un disco pionero en Bolivia tras desarrollar música popular nacional y fusiones de jazz en el violín.

En su trayectoria el elenco ha desarrollado presentaciones en Bolivia, así como en diversos países de Sudamérica: Perú, Chile, Paraguay, Ecuador, Argentina, EEUU y viene preparando la gira por países de Europa 2019.

Los estilos musicales que abarca este elenco están enraizados y nutridos de la música popular boliviana en primera instancia, siendo desarrollada a través de los lenguajes modernos y jazzísticos. Asimismo el pilar del Gypsy Jazz o Jazz Gitano con toda la experiencia de Europa, como también los estilos y las claves del Latin Jazz y del Nuevo Tango muy presentes en el sonido y personalidad del elenco.

Asimismo, el elenco promueve la coeducación, la diversidad e interculturalidad a través de la música y la musicoterapia. Recientemente está llevando adelante el proyecto educativo Laboratorio y Escuela de Violín Moderno, donde forma músicos y también profundiza en la musicoterapia.

El grupo últimamente ha viajado mucho. “Hemos ido desde la Chiquitania, a Cochabamba, Sucre, La Paz, Oruro, Potosí, Paraguay, Argentina, EEUU, Ecuador, donde tenemos que conectar con diferentes públicos, auditorios, y también tenemos que mostrar lo que es nuestra marca boliviana mundial. Somos bolivianos con sonidos nuevos, que recuperamos la música boliviana y la ponemos también en la actualidad y en el lenguaje del jazz como nosotros entendemos, más libre, elaborado, nada superficial. Nosotros indagamos a lo profundo y somos muy sinceros con lo que hacemos, con nuestras influencias, viviendo también un tiempo real que es de mucha rapidez”, explica Gustavo Orihuela.

La agrupación está conformada por Randolph Ríos (contrabajo), Diego Ballón (piano) y Luis Daniel Iturralde (batería y percusión) y Gustavo Orihuela (violín).

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