HISTORIA    

EL PENSAMIENTO DE EL DIARIO



El primer editorial, que es publicado constantemente, aseguraba: "no venimos a destruir a nadie sino a vivir con nuestros colegas, colaborando en lo bueno y verdadero y rectificando los desvíos".

Enfatizaba en algo que es esencial en la vida periodística: la INDEPENDENCIA, por lo que afirmaba: "independientes, absolutamente independientes, no tenemos fines políticos sino sociales. No aspiramos a otra cosa que sostener con imparcialidad los verdaderos intereses sociales".

Aún podríamos mencionar muchos de los postulados expuestos en el primer editorial, pero nuestros lectores tendrán oportunidad de leerlos íntegramente en líneas posteriores, pero es necesario puntualizar esta verdad, expuesta en este artículo, que se ha mantenido a través de los años: "EL DIARIO ama la Patria por encima de los partidos, y por ella, por sus intereses bien entendidos, sacrificará vida, reposo y cualquier otra situación", enunciado profético, que posteriormente se cumpliría en el transcurso de la vida de este matutino.

También se hace necesario mencionar otro artículo, que podemos llamarlo sub editorial, el que con el título de "Sine amore nec odio", aseveraba: "He aquí porque, en el modesto pero inflexible programa que nos hemos trazado al dar impulso de vida a EL DIARIO, tiene también cabida el tema político, que para nosotros significa el más delicado, quizá el más peligroso tópico, a cuyo perfeccionamiento y pureza tiende, en su misión la prensa civilizada.

"Consideramos los actos políticos que pueden influir directa o indirectamente en la marcha de nuestras instituciones públicas, pero habremos de hacerlo siempre, con independencia absoluta y procediendo conforme a los dictados de un criterio, sino ilustrado y exento de error, al menos sano y honrado".

En otro párrafo de este interesante artículo, don José Carrasco afirmaba: "la misma libertad, como todas las instituciones que a su sombra nacen, suele ser un peligro allí donde la ignorancia tiende su oscuro velo sobre las inteligencias y las voluntades. Para ser libre es necesario saber por qué se debe serlo".

Otra columna publicada en el mismo número tenía el título de "La misión de EL DIARIO", en la que, en sus partes salientes manifestaba: "En una época en que la prensa representa el cuarto poder del Estado, y encierra el móvil de todos los ideales políticos y sociales, aparece este diario con el propósito de ofrecer al periodismo boliviano el contingente de sus esfuerzos en la común labor de la defensa de la justicia, el sostenimiento del derecho y el desarrollo de nuestras industrias, mediante eficaz propaganda tendente a la atracción de capitales extranjeros".

Aseguraba luego: "Esta empresa no es de lucro, ni tiene por objeto halagar la opinión buena o mala de los que con el pago de sus suscripciones contribuyen al sostenimiento del periódico, pues en tal caso frustrados quedarían nuestros anhelos y lejos de derramar la luz de la instrucción y la simiente de la moralidad en la inteligencia y el corazón del pueblo, esparciríamos las densas nieblas de la corrupción que conducen a toda sociedad a una segura decadencia".

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