OPINIÓN    

Cartas

“Ratas voladoras”



Señor Director:

La sociedad llama despectivamente como “ratas voladoras” a las palomas que conviven con nosotros en diferentes partes de nuestra ciudad, a las que tenemos el deber de alimentarlas y dejarlas vivir, porque son también criaturas de Dios.

La paloma es un ave muy común en las tierras bíblicas, así lo afirma la Sagrada Escritura. Por ejemplo las palomas silvestres que abundan en Palestina están catalogadas en tres grupos. En el primero están las palomas bravas, que son numerosas en los distritos boscosos de dicha región. El segundo grupo es el de las palomas torcaces, que son comunes en Basán, Galaad, en el valle del Jordán y en el valle del Líbano. Finalmente están las palomas de las rocas, que se parecen mucho al tipo ordinario de paloma de América. Y se da varios nombres a las palomas de las rocas, como paloma Zurita, Mongil o paloma Duenda.

La razón por la que existen tantas palomas en los valles de Palestina es que hay muchos riscos con cuevas, donde pueden construir sus nidos y estar seguras ante cualquier peligro. La paloma tiene colores delicados, plumaje azulado y el pecho muy prominente. Su vuelo es fuerte y rápido debido a sus largas alas.

Es ave tímida y apegada a su compañero, como emblema de cortesía, fidelidad, afecto y devoción. La paloma blanca es símbolo de pureza. Los estudiosos de la materia la consideran como paloma sagrada (Lev. 12, 8) y aparecen en pasajes bíblicos, como cuando María y José ofrecen dos tórtolas para el sacrificio. También Noé en el antiguo testamento suelta una paloma para saber si las aguas del diluvio bajaron, cuando se encontraba en el arca de la salvación.

También se la presenta como símbolo de inocencia, paz y esperanza. Y simboliza la vista del Espíritu Santo, cuando fue bautizado nuestro señor Jesucristo en el río Jordán. Es también símbolo de la Iglesia, puesto que el Espíritu Santo guía y actúa en ella (Mateo 10, 18).

La paloma es un ave pequeña del Señor que merece el respeto y consideración de los seres humanos. Que las autoridades se preocupen por la proliferación de estas aves que, según los analistas, son también factor de equilibrio en el ecosistema, para disminuir enfermedades contagiosas que afectan a los humanos.

David Espejo

O.F.S.

MÁS TITULARES DE OPINIÓN