OPINIÓN    

Solución de crisis requiere clima de armonía y acuerdos

Armando Mariaca



Cuando se habían alcanzado situaciones en que la unión de todos los bolivianos puede ser efectiva, han surgido los extremos que nadie esperaba; reacciones que no han sido las de facilitar acuerdos y soluciones a un problema que surgió por la presencia de fraudes en las elecciones del domingo 20 de octubre. Esta situación fue aprovechada por los que buscan, en cualquier oportunidad, razones y motivos para satisfacer sus pasiones y dar paso a desbordes que solamente esperan mayor descomposición social.

Luego de 17 días de paros y bloqueos, de hechos que han determinado acciones que provocaron muertes y heridos, confrontaciones que tienden a agravarse porque quienes las incitan no quieren condiciones de paz y concordia y menos climas de armonía para encontrar soluciones a la crisis que causa en cada momento mayores pérdidas morales y de unidad al país; deterioros de la economía, angustias, discordias y más empobrecimiento social. Son momentos difíciles en que las instituciones que podrían concordar en abrir cauces de tranquilidad entre las partes confrontadas no lo hacen porque, según parece, sólo defienden sus propios intereses. Este es el caso de las Fuerzas Armadas y de la Policía que, lamentablemente, parecen acomodarse a los vientos que circulan en uno u otro sentido que no encuentra un derrotero digno, consciente y responsable para restituir la tranquilidad a los bolivianos que, llevados a campos de discordia por unos cuantos que parecería buscan acrecentar los problemas para hacer realidad el reinado de más discordia para crear más anarquía y hacer de ésta el instrumento que desoiga todo razonamiento y toda posibilidad de armonizar situaciones que lleven a un clima en que no hayan ni vencidos ni vencedores bajo el principio de que todos somos hijos de la misma madre que es la patria.

Los hechos de cada día inducen a pedir a todos los actores de esta crisis que actúen bajo el principio de conciencia de país deponiendo pasiones, revanchismos y acciones que provocan graves pérdidas económicas al país y, lo peor, mayores descontentos y exaltación de ánimos en los actores directos y hasta en los que no toman parte en los incidentes, marchas, provocaciones y hasta defensa justa de sus vidas.

Es tiempo de tomar conciencia de una realidad: se ha conseguido la unidad nacional a raíz de los hechos negativos que tuvieron su raíz y sus frutos en el fraude que la OEA, mediante una auditoría trata de confirmar. Todo muestra sólo un camino: encontrar, alejados de intereses y conveniencias creados, las mejores soluciones a la crisis y retomar las sendas para conformar un gobierno bajo la Constitución y las leyes que despeje totalmente los antagonismos y sea medio propicio para vivir en paz, armonía y encuentro de valores entre todos los bolivianos que no son lo que los extremos tratan de reflejar sino, todo lo contrario, cimientos de fe, amor, libertad y vida en democracia ajustados a la fe en Dios, en las propias virtudes, en el amor y concordia que no pueden ni deben perder la serenidad para vivir en armonía. No entender la realidad que vivimos en las dos últimas semanas es, simplemente, deshonestidad e irresponsabilidad del propio régimen gobernante y de quienes promueven extremos.

Lo caldeado de los ánimos exige actuar en concomitancia con la urgencia de pacificar al país adoptando la medida más ecuánime y equitativa: conformar un equipo de armonía y concordia con partidos políticos, comités cívicos, colegio de abogados, para adoptar el camino de exigir la renuncia de los miembros del Tribunal Supremo Electoral y elegir un nuevo equipo con personalidades que cuentan con experiencia y sean capaces de llevar a cabo un proceso que sea: segunda vuelta sobre la base de resultados de las elecciones del domingo 20 de octubre a hrs. 19:40 hora en que se suspendió el conteo de actas por resolución arbitraria del TSE; como segunda opción la renuncia tanto del Presidente y del Vicepresidente de la República y, finalmente la tercera opción convocar a elecciones.

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