OPINIÓN    

Ciberbullying en tiempo de pandemia: cuando las agresiones impactan el doble

Margarita Huañapaco Cahuaya



Si el buylling es complejo en un escenario normal, ahora lo es más. El confinamiento con altas dosis de estrés o aburrimiento, puede llevar a que niños o adolescentes hagan un mal uso de redes sociales. A su vez, las condiciones de salud mental pueden agravarse por ese acoso.

Durante la pandemia de covid-19, un mayor número de niños y adolescentes usan plataformas digitales. Ya no solo para uso personal de entretención. También con fines educativos. Con ese mayor uso de teléfonos inteligentes y redes sociales, se eleva también la probabilidad de acoso escolar en modalidad on line o bullying cibernético. El ciberacoso ha existido durante mucho tiempo. Pero este año vivimos una situación sin precedentes: pandemia y confinamiento. Los niños están estresados y aburridos, la oportunidad del ciberacoso está aún más presente.

El fenómeno del acoso en el colegio comienza generalmente en las relaciones cara a cara. Y se suele prolongar al ámbito on line. Se da, además, dentro de un grupo que mantiene contacto permanente, “por eso ocurre en la sala de clases, es parte de las interacciones de niños que mantienen cotidianidad”.

Se trata de una dinámica de abuso, incluye un niño o niña que tiene más poder y actúa sobre el que tiene menos poder. Todo en un sistema de interacciones. “Hay intimidadores que intimidan, pero también hay otros intimidadores que apoyan esa agresión. Y hay víctimas, y junto a ellos defensores de las víctimas, que son víctimas, pero menos dañadas”.

Y si no están en la sala de clases presenciales, lo que antes se hacía cara a cara o por papel, se hace por correo, por WhatsApp o por el chat de Zoom. El ciberbullying aumenta con el mayor uso de redes sociales. Es lo que ha ocurrido en cuarentena.

La situación actual, con alta dosis de estrés o aburrimiento, puede llevar a que los niños o adolescentes hagan un mal uso de las redes sociales, por ejemplo, exponiéndose más, ya sea mostrándose mucho o todo lo que hacen, o involucrándose con personas que no conocen, lo que aumenta el riesgo de sufrir algún tipo de acoso a través de las redes. A su vez, el estrés y las condiciones de salud mental pueden ser agravados por el acoso cibernético, particularmente entre aquellos que han experimentado abuso emocional.

Por las condiciones propias de la cuarentena, es más difícil expresarse con lenguaje escrito o en espacios reducidos. La comunicación se dificulta por escrito, no está el lenguaje corporal que es parte fundamental de nuestra comunicación, “no se puede leer en qué está el otro en términos emocionales”.

Y si bien, no se ha estudiado en condiciones de pandemia, cómo se desarrolla este acoso, por el efecto emocional que el encierro ha tenido, sus daños podrían ser mayores. “Al estar en condiciones emocionales complejas, porque la cuarentena y el encierro nos tienen afectados emocionalmente, con más irritabilidad, nos lleva a ser más agresivos. Y, por otro lado, todos estamos más sensibles ante las comunicaciones que recibimos. Si el buylling es complejo en situación normal, es mucho más ahora, como todo en la vida hoy”.

El buylling se agudiza en una sociedad competitiva. En contextos de alta competencia e individualismo, donde hay que mostrar atributos rígidos, lo que no favorece a evitar el acoso escolar. “Hay que aumentar y enseñar la tolerancia, el reconocimiento a la diversidad. Es un cambio cultural, no es tarea solo del colegio, lo importante es que entiendan que la situación es compleja, en los dos casos, tanto en víctima y victimario”.

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