OPINIÓN    

Hambre y producción de alimentos

Hernán Zeballos



La cifra de personas que padecen hambre en el mundo ha aumentado desde 2015, revirtiendo los progresos alcanzados durante años, advirtió en 2016 el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en la apertura de la Conferencia bienal de la Organización de la ONU.

Graziano da Silva subrayó que casi el 60 por ciento de las personas que padecen hambre en el mundo viven en países afectados por conflictos y por el cambio climático.

Hoy en día, la FAO clasifica a 19 países en situación de crisis prolongada, que a menudo también sufren eventos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones. Un grupo de países africanos enfrenta la posibilidad de un alto riesgo de hambre, que alcanzaría a 20 millones de personas.

Entre las principales prioridades de la FAO para los años 2016 y 2017 se planteó la promoción de la agricultura sostenible, la mitigación y la adaptación al cambio climático, la reducción de la pobreza, abordar la escasez de agua, la migración y el apoyo a los medios de vida rurales afectados por los conflictos, así como la labor en curso sobre nutrición, pesca, silvicultura y resistencia antimicrobiana.

Un mapa sobre la prevalencia de subalimentación en Bolivia, con datos elaborados por FAO, FIDA y PMA, para el periodo 2014-2016 ubica a nuestro país como uno donde la prevalencia de subalimentación estaría en el rango entre 25 - 34,9%, y estaría entre los peores ubicados en relación con el resto de los países sudamericanos. Según este grupo en 2016 se registraron 304.133 casos nuevos de desnutrición.

De otra parte las tasas de desnutrición y mortalidad en menores de cinco años registraron una reducción significativa según dos estudios realizados por separado por el Ministerio de Salud y por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI). Para los profesionales del Colegio Departamental de Nutrición y del Centro de Recuperación Nutricional, se requiere campañas de formación para padres y el aumento de ítems en los hospitales para consolidar estos avances.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (EDSA 2016), en Bolivia la desnutrición crónica en niños menores de cinco años se redujo del 32,3% en 2008 al 16% en 2016. A su vez, la tasa de mortalidad en menores de 5 años disminuyó del 8% en 2000 al 3,8% en 2015, según el IFPRI.

Sin embargo, los datos de la encuesta nacional muestran que la tasa de nutrición aguda (por la falta de nutrientes) registró un leve incremento del 1,4% en 2008 al 1,9% en 2016, a la vez que la obesidad subió dos puntos, lo que significa que un 20% de menores de cinco años tiene sobrepeso.

Claramente son indicadores muy desfavorables y muestran la necesidad de actuar en el marco del conjunto de medidas de política señaladas líneas arriba.

Para este propósito el Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural conformado en nuestro país por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), CIDES - UMSA (el Programa de Postgrado de las Universidad), Fundación Tierra, la Fundación Acción Cultural Loyola (ACLO), el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), con acción en los países de Sudamérica, promueve un conjunto de acciones y políticas dirigidas a resolver los problemas del hambre y desnutrición en nuestro país.

Frente a este conjunto de instituciones preocupadas con el problema de hambre y desnutrición, surge la pregunta ¿Por qué tenemos esta situación si somos un país con una población todavía baja en relación con la magnitud de nuestro territorio?

Para contribuir en la solución de estos problemas, el gobierno actual formuló el Plan del Sector Desarrollo Agropecuario para el periodo 2014-2018. Entre Los pilares priorizados para el 2014-2018 se contempla 11 pilares: 1) Erradicación de la pobreza extrema, 4) Soberanía Científica y tecnológica, 5) Soberanía comunitaria financiera, 6) Soberanía productiva, con diversidad sin dictadura del mercado capitalista, 8) Soberanía alimentaria a través del saber alimentarse para el vivir bien, 9) Soberanía ambiental con desarrollo integral, 10) Integración complementaria de los pueblos, 11) Soberanía y transparencia en la gestión pública bajo los principios del ama sua, ama llulla y ama quella.

Claramente pese a tales postulados, ciertos hechos políticos en el área, y los datos de la realidad, muestran que hay mucho por hacer en esta importante materia. Volveré posteriormente sobre los mismos.

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