OPINIÓN    

II

Entre un mundo que cambia y otro que bosteza

Antonio Pulido



El gran reto que se nos planteaba a todos como buscadores potenciales de empleo no era ya encontrar el arca perdida donde se encuentra nuestro puesto de trabajo. Era saber buscarlo dentro de la misma.

Hacía, entonces, unas semanas que la revista The Economist, publicaba un pequeño informe titulado “El Futuro del Trabajo”. Aunque respondía a una visión parcial de las fuerzas que estaban transformando el mundo del trabajo, realizaba un diagnóstico interesante del profundo cambio que venía produciéndose en las últimas décadas y que se aceleraba día en día: las nuevas posibilidades que abrían las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

En su opinión, hasta más o menos 1980 era correcta la idea de que un buen trabajo significaba estar empleado a tiempo completo por una empresa. Era la herencia de la Revolución Industrial, con grandes empresas manufactureras que concentraban bajo un mismo techo a amplias masas de trabajadores que disponían de un empleo formal, estable y a jornada completa.

Sin embargo, en las décadas finales del pasado Siglo XX la globalización y la difusión del acceso a las TIC, facilitaban a las empresas exportar puestos de trabajo a otros países y ganar en flexibilidad a la hora de organizar sus relaciones laborales. Pero, lo que era incluso más importante, el nuevo mundo que se estaba gestando permitía establecer trabajos a demanda. Crecía el número de empresas que utilizaban “freelance work” (al parecer uno de cada tres trabajadores ya tenían algún tipo de actividad por libre en EEUU) y aumentaba el trabajo por cuenta propia.

La realidad (avisaba hace cuatro años ) era que si eres un joven en busca de primer empleo o has perdido tu empleo durante este amplio periodo de crisis económica, la probabilidad de encontrar un puesto de trabajo fijo y a tiempo completo en una gran empresa o en la Administración Pública era mínima. Si centras tu esfuerzo en presentar tu currículum por vías más o menos tradicionales, en busca del trabajo perdido o aún no encontrado, tus posibilidades de éxito son muy reducidas. Es verdad que la oferta de empleo está basculando hacia el tiempo parcial, temporal o como actividad subcontratada a autónomos. Pero en el Arca Perdida del empleo es lo que hay. Podemos quejarnos de una mayor “precariedad” del empleo y demandar políticas más eficaces y vigilantes con abusos de poder, pero a escala individual debiéramos concentrar nuestros esfuerzos en los nichos de empleo.

Concluía hace cuatro años, aún saliendo de la pasada crisis económica:

En particular y referido a potenciales emprendedores, nos encontramos en un mundo global en que es cada día más factible diseñar tu propia actividad. Creo que una respuesta muy equivocada, pero aún muy general en el entorno universitario, es renunciar al esfuerzo (y sobrevalorar el riesgo) de diseñar tu propia empresa. Hay mucha competencia y muchos proyectos terminan abandonándose o fracasando, pero... ¿es mejor esperar el futuro con los brazos cruzados?...

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