ECONOMÍA    

Organismos Internacionales

Opciones de empleo juvenil reduce desigualdad

> En varios países de América Latina existe una crisis del empleo; en Bolivia, esta es mayor porque no se garantizan los derechos laborales



El empleo juvenil es vital para reducir las desigualdades en una economía, por lo que los gobiernos deberían formular políticas destinadas a aumentar las posibilidades de trabajo de los trabajadores jóvenes y reducir su vulnerabilidad frente a las desaceleraciones económicas, según estiman organismos internacionales y en Bolivia la situación es delicada, ya que la precariedad se acentuó en el país.

Para reducir la desigualdad es necesario dar empleo a los jóvenes, señalan Burcu Hacibedel y Priscilla Muthoora, publicado en el blog-dialogoafondo.imf.org, e indican que a lo largo de los años, la aceleración del crecimiento económico ha reducido la desigualdad en los países de bajo ingreso y de mercados emergentes.

"En épocas de bonanza económica, los jóvenes que trabajan contribuyen a reducir la desigualdad en ambos grupos de países. Pero cuando el crecimiento se desacelera y se pierden empleos, un aumento del desempleo entre los jóvenes en los países de bajo ingreso genera un incremento de la desigualdad", apuntan los autores.

Según Guillermo Dema Lima, la tasa de desocupación de los jóvenes en América Latina y el Caribe ronda 18 %, el nivel más alto desde que comenzaron a realizarse los promedios regionales hace casi 30 años, y todo parece indicar que no se reducirá en el futuro próximo, de acuerdo con las últimas estimaciones realizadas por la OIT.

Mientras tanto, en los Twitters del Fondo Monetario Internacional (FMI) se señala que en las economías en desarrollo, dos de cada cinco jóvenes que trabajan viven con menos de 3,10 dólares al día.

A su turno, Guillermo Dema, especialista regional en temas de empleo juvenil desde hace más de una década, en una entrevista con OIT Noticias, señala que las tasas de desocupación juvenil: un desafío para el futuro del trabajo en América Latina y el Caribe.

Hay cerca de 10 millones de jóvenes que quieren incorporarse al mercado laboral y no lo consiguen. Quienes encuentran un empleo deben enfrentar déficits de trabajo decente e informalidad.

Entre tanto en Bolivia, el investigador del Centro de Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Bruno Rojas, presentó cifras sobre la estabilidad laboral así como el empleo en el país, en el foro: "Exportaciones a Europa y Derechos Laborales", que reflejan un retroceso de las conquistas del trabajador.

Por ejemplo, en los últimos años creció la inestabilidad laboral en Bolivia, en especial en las ciudades capitales. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2012, el porcentaje alcanzó a 48 por ciento, mientras que en 2014 subió a 59 por ciento.

Rojas dijo que los contratos laborales verbales continúan siendo predominantes, lo que no garantiza el ejercicio de los derechos laborales.

Asimismo, sostiene que los empleos eventuales y temporales carecen de derechos y son desprotegidos, y afecta más a jóvenes, mujeres y a la población con mayor nivel educativo. "Dos investigaciones señalan que en La Paz y El Alto, 7 de cada 10 jóvenes tenían empleos inestables", dijo Rojas.

ESTUDIO

"En nuestro reciente estudio con otros economistas, en el que analizamos a un grupo de 71 países de bajo ingreso y de mercados emergentes, los resultados hacen hincapié en la importancia de la calidad de los empleos creados y de las políticas de un país para apoyar el empleo, lo cual ayuda a reducir la desigualdad y a promover un crecimiento más inclusivo", señalan Burcu Hacibedel y Priscilla Muthoora.

Los autores de esa publicación definieron las buenas y malas épocas en un año determinado utilizando dos criterios. Primero, si la tasa de crecimiento del PIB per cápita de un país es positiva o negativa; y, segundo, la diferencia entre ese número y la tasa de crecimiento del PIB per cápita promedio del país entre 1981 y 2014.

En épocas de bonanza, la disminución del desempleo en general explica el 41 % de la reducción de la desigualdad en las economías de bajo ingreso y de mercados emergentes. El aumento del empleo entre los jóvenes explica más de un tercio de esa reducción. En tiempos difíciles, el 28% del incremento de la desigualdad se debe a un aumento del desempleo. El aumento del desempleo entre los jóvenes es uno de los factores que más contribuye al incremento de la desigualdad.

Sin embargo, hay excepciones, que los atribuyen a los niveles aún más altos de empleo por cuenta propia e informalidad en los países de bajo ingreso.

EMPLEO JUVENIL

Por su parte, la OIT considera que el empleo de los jóvenes es un tema prioritario, y resulta aún más urgente cuando atravesamos por un momento de desocupación juvenil sin precedentes, agregó Dema al ser consultado por el panorama laboral de este tramo de edad en ocasión del Día Internacional de la Juventud, que se celebró ayer en todo el mundo.

Los datos sobre empleo juvenil contenidos en el informe sobre Perspectivas sociales y del empleo en el mundo"Tendencias 2019" publicado a comienzos de este año en Ginebra indican que la tasa de desocupación juvenil promedio de América Latina y el Caribe fue de 17,9% en 2018, tras haber registrado 18% en 2017, los niveles más altos registrados desde que comenzó a medirse este indicador regional en 1991, cuando fue de 11,1%.

RECOMENDACIONES

La calidad de los empleos creados y las políticas de apoyo al empleo son importantes para reducir la desigualdad en los países de bajo ingreso y de mercados emergentes. Además, las reformas de la estructura de la economía de un país destinadas a estimular la productividad y el crecimiento a largo plazo deberían diseñar políticas que reduzcan las grandes diferencias en la distribución del ingreso, señalan Burcu Hacibedel y Priscilla Muthoora.

Según los datos, de un total estimado de 110 millones de jóvenes en el tramo de edad de 15 a 24 años, 56,3 millones no forman parte de la fuerza laboral, en su mayor parte estudiantes.

De los 53,7 millones que ya se han incorporado a la fuerza de trabajo, al menos 9,6 millones no consiguen empleo, lo que equivale a cerca de 40% del total de los desempleados en la región. Pero Guillermo Dema alerta que hay otras circunstancias a tener en cuenta, como por ejemplo la calidad del empleo al que acceden los jóvenes.

El crecimiento económico es fundamental para recuperar el empleo en general. Pero la región en este momento registra un crecimiento débil. Este año las perspectivas no son buenas. CEPAL bajó el estimado de crecimiento regional de 1,3% a 0,5%. En esas condiciones desocupación juvenil no mejorará este año e incluso podría empeorar.

El desempleo, principal problema de los jóvenes, es la punta de iceberg, es lo más visible. Hay otro dato relevante: según estimaciones, seis de cada 10 jóvenes solo encuentran empleo en condiciones de informalidad, lo cual implica poca estabilidad, ausencia de un marco contractual, malos salarios, ausencia de derechos y de protección social. En suma, son empleos precarios, señala Dema.

En el mundo, 63 millones de jóvenes están desempleados y 141 millones se encuentran en situación de pobreza laboral. Fuente OIT.

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