OPINIÓN    

Una ciudad en medio de apatía y calentamiento

Ramiro Pillco-Zolá



II

Otro elemento a añadirse y ya estudiado es el proceso de denudación intensa que sufrió el valle de La Paz, desde luego vinculada a una variabilidad climática anterior. En el presente contexto climático adverso o similar al del pasado, entre uno de los factores -y como hipótesis aún- debería considerarse el efecto de evaporación intensa del lago Titicaca y la caída de esa agua adicional en el valle en forma de precipitación. De tal manera, el fenómeno climático-hidrológico-geomorfológico anterior podría repetirse, generándose mayor erosión en el valle y sus laderas, hasta que el almacenamiento de agua en el lago quede en lo mínimo.

Al menos en el orden conceptual, es coherente preguntar por qué el Altiplano y la ciudad de La Paz sufren la mayor afectación del calentamiento global. Y se podría hallar la respuesta al comprender la forma de circulación atmosférica en estas latitudes (y alturas), también debido al aumento en frecuencia del fenómeno de calor oceánico, El Niño, luego de la reducción de vapor de agua en la Amazonia (debido a la deforestación), entre otros.

Están claras las acciones que se debe seguir, en lo posible sobre el paradigma de paso hacia la naturalización de la ciudad y una gestión fina sobre las lluvias, y por ser éste participativo, económico. Pero, en primer lugar, se debe parar el tendido de asfalto sobre calzadas adoquinadas, empedradas, lo que empeora la calidad de transitabilidad a la larga, al mismo tiempo que no contribuye a la conservación del microclima. Por el contrario, favorece la formación de islas de calor. La acción mayor será, entonces, la masificación de áreas verdes, lagunas, con la recuperación de áreas baldías, lotes, plantando más árboles en toda la ciudad, sobre todo en cabecera de cuencas. El único elemento que puede regular el clima extremo es la cobertura verde, del agua, y no el del cemento.

rami_lund99@hotmail.com

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