OPINIÓN    

Autovaloración cultural

Francisco Callejas Q.



La autovaloración cultural se refiere a la imagen que la persona tiene sobre sí misma, tal como indican Bozhovich (1976), Del Cristo (2015), Domínguez (1999) y Poletti & Dobbs (2010). La percepción está enfocada a las cualidades, capacidades, intereses, aptitudes, éxitos profesionales y personales, así como a las motivaciones en relación con las distintas esferas de la vida de la persona. Se trata de procesos psicológicos de suma importancia en el desarrollo del ser humano, porque facilitan su autorregulación, al convertirse en directrices para la conducción de vida de la persona en un contexto sociocultural.

En el ámbito educativo, la Ley 070 (Avelino Siñani – Elizardo Pérez) establece las dinámicas de la intraculturalidad y la interculturalidad presentes en todos los niveles, las cuales son interpretadas según las características del contexto y los reglamentos. En ese entendido, la autovaloración cultural se trabaja en la interrelación docente - estudiante en el proceso enseñanza - aprendizaje a través del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, articulado en el Plan de Desarrollo Curricular (PDC).

Sin embargo, en lo fáctico se observa una simplificación que está condicionada por los maestros, por el poco interés por parte del estudiante en conocer los saberes ancestrales y conocimientos tecnológicos que determinadas culturas (de acuerdo con el contexto) nos legaron en siglos pasados. Dichas prácticas culturales están sujetas a la identificación cultural, en un contexto determinado, donde se incide en la autovaloración, lo cual nos proporcionaría un desarrollo integral, acorde a nuestras cualidades, capacidades y aptitudes en un marco cultural al que pertenecemos. El adolescente por estar en un proceso de formación psicológica, física y social, se adhiere más a actividades placenteras y de confort, sin dar importancia a los aspectos culturales.

Como maestros es necesario incidir en el proceso de enseñanza del contenido planificado y desarrollado y con mayor énfasis y fortalecimiento de las dimensiones del Ser y el Decidir para poder observar el alcance que obtuvo a partir del análisis de los criterios de evaluación. La finalidad es concretizar la autovaloración cultural en el adolescente, a través de los medios didácticos y tecnológicos (Saber – Hacer), para no ejercer presión ni condicionarlo, cuyo resultado es la displicencia hacia las actividades culturales educativas. Según el MESCP, nos proyectan a una revalorización de esas prácticas culturales que, en su momento, trascendieron hacia un respeto al medio ambiente y la naturaleza.

El autor es docente.

abdocall@hotmail.com

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