OPINIÓN    

Bolivia sumida en grave perplejidad

Álvaro Numbela T.



El gobierno boliviano, al cabo de unos meses de gestión del Poder de Estado, parece olvidar que el manejo de sus actividades se halla enfrentado a intereses, a tendencias, a ideologías que muestran la rivalidad de grupos o de partidos que los defienden.

EL IMPERATIVO DEL MOMENTO

En aquella diversidad es que, precisamente, se puede apreciar el trabajo de un gobierno nacional que reside en la gestión de los negocios de la Comunidad Nacional. En la gestión (parte importante de la vida social) asistimos a un enfrentamiento de intereses, donde la lucha es compleja y su cotidianidad está marcada por victorias y fracasos. (Revisar casos Adepcoca, Quillacollo, el Pacto Fiscal, etc.).

Consiguientemente, a 21 días del mes de abril de 2021 vemos que Quillacollo paraliza a Cochabamba, con duros combates a lo largo de tres días; las fuerzas en movimiento con naturales alianzas de transportistas e instituciones cívicas libraron una lucha con armas iguales, exigiendo el cumplimiento de un derecho: el desayuno Escolar. Aquí no encaja, de ninguna manera --para la vigencia de un Estado de Derecho-- que el presidente hable de confabular contra “su” gobierno “estando sobre todo acusado de montar espectáculos y fracturar organizaciones” (*); menos que Eva Copa (política exitosa) tendría que hablar solo con los seguidores del Movimiento al Socialismo; peor aún, pretender fiscalizar en el Parlamento a legisladores que viajaron a explicar sus preocupaciones a organismos internacionales.

Con ello se equivoca el camino y como es natural, se hizo saltar la banca con las respuestas de la Alcaldesa de El Alto. Así mismo con la fiscalización que se pretende hacer, pues la llamada Asamblea Nacional dejaría de cumplir con su papel fundamental, de ser un centro de DEBATES. Y lo que no puede ser es que el gobierno, habiendo recibido competencias del SOBERANO, no tome las decisiones iniciales tendentes a generar el Orden Social.

Consiguientemente, Bolivia se encuentra sumida en múltiples actividades, donde el gobierno tiene a su vez el poder de decidir y el uso legítimo de la fuerza pública que obliga. Su autoridad solo se reduce ¡al respeto al Estatuto Constitucional!

Entonces y en un panorama tan sencillo --lejos de mitos y de misterios-- se debe trabajar en el marco de la ley y crear el Orden Social, bajo la mayor participación y la directa responsabilidad de las fuerzas en movimiento.

LA CUESTIÓN LEGÍTIMA A SABER

Sin embargo, ante una perspectiva semejante de Gobierno de partido político (el MAS), los gobernantes tendrían que saber:

¿A partir de que fuerzas en movimiento se fabricaría el Orden Social? La respuesta para el necesario equilibrio que se sueña, no puede ser otra que saber, primero y, antes que nada, que un gobierno es de la Nación. Luego, que el gobierno como dispositivo está destinado a convertir las exigencias sociales en acciones concretas, a cada instante. También es necesario saber que a la oposición la conforman múltiples fuerzas en movimiento, ellas combaten también entre sí, pero antes que, a eliminarse, sus motivos de conflictos llegan a salidas indispensables, generadoras de situaciones nuevas de progreso.

Finalmente, también es bueno ESTUDIAR que la Dialéctica del Orden y del Movimiento que caracteriza a la vida política en el nivel de la gestión del Poder de Estado, exige la presencia de un gobierno NEUTRO e IMPARCIAL, que depende mucho de las “condiciones éticas” de los gobernantes. No de un partido que obedece al “Jefe”.

Y, para terminar, ante la creación de guardias personales de estilo prusiano, está el Derecho Constitucional que se ocupa de aquella cualidad, las prerrogativas que tienen los gobernantes y las obligaciones que deben cumplir.

(*) Prensa Nacional: Coordinadora de Defensa de Territorios Indígena Originario Campesino y Áreas Protegidas de Bolivia acusa al gobierno de montar espectáculos. La Paz, 22 de abril de 2921, Pág.1.

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