OPINIÓN    

El litio del Salar de Uyuni

Edgar Ruiz Bonilla y Marwin Ruiz Botello



El Salar de Uyuni se halla situado en la parte sud occidental de Bolivia, propiamente en el Altiplano sud y pertenece a la provincia Campos del departamento de Potosí-Bolivia.

Cabe mencionar que en Bolivia se presentan sales de litio y otros, en el Salar de Uyuni, con una gran concentración en el delta del río Grande, formado por lixiviación de las ignimbritas (rocas volcánicas).

El Salar de Uyuni tiene una superficie de 9.000 kilómetros cuadrados y se halla a una altura de 3.660 m.s.n.m., con una belleza incomparable y gran atractivo turístico, inclusive los astronautas lo observaron desde el espacio como una superficie blanca y brillante y uno de ellos por su curiosidad llegó a visitar el Salar de Uyuni, que tiene principalmente un gran contenido de NaCl (sal común), sales de magnesio, litio, borateras (ulexita) y otras sales.

Según el convenio de 1978, ejecutado por UMSA-Orstom, encabezado por el Ing. boliviano Oscar Ballivián Chávez y el francés Francois Risacher, respectivamente, mencionan que el salar está formado por una alternancia de costras de sal y salmueras, con 11 estratos de sal de espesores diferentes desde 2 hasta 20 metros, intercalándose con salmueras. Se calculó que existen de 5,4 a 9 millones de toneladas de litio, además varios millones de toneladas de potasio, magnesio, boro y otros. Se precisa una evaluación más exacta.

Por todo lo expuesto, el Salar de Uyuni contiene compuestos muy importantes para la química básica e industrial.

En Bolivia, en un pasado geológico existieron lagos extensos más vastos que los actuales, conocidos con los nombres de Ballivián, Minchín y Tauca. El primero ha sido un predecesor del Lago Titicaca; el segundo abarcaba desde Uyuni hacia el norte; el lago Tauca por evaporación dio origen al Salar de Uyuni.

Los servicios Geológicos de Bolivia (Geobol) y de Estados Unidos (U.S. Geological Survey), en un principio descubrieron la presencia del litio en el Salar de Uyuni, mediante imágenes satelitales, las cuales presentaban anomalías tonales que luego fueron corroboradas en el terreno por la presencia de compuestos de litio y otros.

En el año 2000 la Universidad Duke de Estados Unidos hizo una perforación en el medio del salar hasta una profundidad de 220 metros al norte de la isla Incahuasi cuyos resultados no son conocidos. Hasta el año 2020, Bolivia tiene una entidad encargada para la explotación de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni, dependiente del Ministerio de Energía, la cual construyó dos plantas piloto, una para la obtención de concentrados de carbonato de litio y la otra para el cloruro de potasio. En Chile, en el Salar de Atacama, la explotación del litio se realiza mediante bombeo de las salmueras a piscinas con una posterior evaporación para su concentración y obtención respectiva.

Hoy se estima que Bolivia tiene 50 % de las reservas mundiales de litio. El litio en la actualidad se constituye en un elemento estratégico, teniendo innumerables aplicaciones, como en la fabricación de celulares (teléfonos móviles), ordenadores portátiles (laptops), cámaras, vehículos híbridos y eléctricos.

En los últimos años, muchas empresas de Francia, Japón, Corea y otras estuvieron interesadas en la explotación del litio del Salar de Uyuni, sin embargo las transnacionales piensan que Bolivia exporte solo concentrados de litio, pero jamás planifican instalar fábricas de baterías de litio “in situ”, es decir, en nuestro país.

Como conclusión final, diremos que el litio debe ser explotado e industrializado en nuestro país, primordialmente para lograr la fabricación de baterías. Así como importamos baterías para nuestros vehículos, nosotros debemos exportar baterías de litio. Finalmente, el litio del Salar de Uyuni debe ser industrializado, para obtener baterías y otros utensilios sobre la base de cátodos de ion litio.

Jamás se debe exportar concentrados de carbonato de litio o de hidróxido de litio, como existe un contrato con una empresa alemana.

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