OPINIÓN    

Cartas

Carrera sin control

Señor Director:

Es innegable que movilizarse de un lado a otro de la ciudad implica varias dificultades, como subir a un vehículo de transporte público en malas condiciones, donde los asientos resultan pequeños porque al propietario del vehículo se le ocurrió aumentar su número para recibir a más pasajeros y seguramente obtener mayor ganancia.

Por otra parte, con frecuencia los recorridos son interrumpidos por embotellamientos, marchas de sectores sociales o porque grupos de bailarines hacen uso de las calles. Además, a veces el pasajero tiene la mala suerte de subir a un vehículo conducido por alguien de mal humor y decidido a llegar a su parada en el menor tiempo posible, generalmente porque ha sido rebasado por otro motorizado de su línea o de otra rival. Y maneja temerariamente, sin considerar que lleva a personas mayores, niños o damas.

Ojalá que las autoridades y los dirigentes del sector transportista asuman medidas para acabar con estas carreras que ponen en peligro a los usuarios.

Mariana D. Crespo C.

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