OPINIÓN    

Guaqui, zona franca internacional

Domingo Loza Mujica



En el siglo pasado, el ferrocarril Guaqui-La Paz tenía ramales directos a las fábricas Said, Soligno, Forno, a las molineras y otras factorías. Fueron tiempos de crecimiento y progreso, en los que hubo trabajo para miles de trabajadores.

Después sus grandes maestranzas, locomotoras, donkeys y vagones fueron desmantelados. El tren eléctrico que con pasajeros salía de la estación de Challapampa, recorría Pura Pura, Villa Victoria, Munaypata y en 15 minutos estaba en El Alto, ha desaparecido. Hasta ahora cuelgan los cables eléctricos y siguen enterrados los rieles de la ferrovía.

Y es que en vez de pedir la nulidad del Tratado de “Paz y Amistad” de 1904 con Chile, han destruido el ferrocarril Guaqui-La Paz y anulado la salida por el puerto de Guaqui. No se tomó en cuenta que el puerto de Guaqui permitía, ante el enclaustramiento boliviano, salir al océano Pacífico por el Perú y que durante la Guerra del Chaco, cuando Chile cerró para Bolivia los puertos de Arica y Antofagasta, se utilizó esa vía para abastecimiento.

Lo cierto es que la estrategia política interesa y servil ha sido negativa para la economía boliviana, particularmente para La Paz. La ruptura de las relaciones con Chile ha sido dejada de lado con negociaciones nefastas, para la entrega, por ejemplo, de los ferrocarriles a empresas extranjeras que han hecho desaparecer la infraestructura ferroviaria en La Paz. Al mirar la Estación Central, algunos dirán que sus hijos y nietos nunca verán un tren partir desde allí.

Tampoco se considera que ya se ha servido bastante a Chile con zonas francas en Arica, Iquique y Antofagasta, que han hecho progresar el norte de ese país, por el ingreso de vehículos “transformers” y mercadería de contrabando, por lo que han sido cerradas numerosas industrias, apareciendo una desocupación lacerante en Bolivia.

En el artículo “Dos siglos de vecindad trágica con Chile”, el My (r) Rodolfo Wende Camargo, de Santa Cruz (EL DIARIO, 19/9/2001), reflexiona y hace ver que no hay comunidad de intereses ni equidad en el intercambio comercial con Chile.

Sin embargo hay proyectos de notoria actualidad para el futuro del país, como para una conexión comercial e internacional por la ruta Guaqui - Desaguadero - Ilo - Matarani. También la producción de Brasil puede llegar al Pacífico, pasando por La Paz, Bolivia. Por ello es imperioso crear la zona franca comercial e industrial en el puerto de Guaqui. Hay infraestructura, grandes almacenes para el trigo, estación ferroviaria y suficiente terreno para esa obra. Ya en 1932 fue declarado Puerto Mayor Internacional de Bolivia. Sería el polo de desarrollo para las deprimidas provincias del altiplano paceño.

Para la reconstrucción del Ferrocarril Guaqui-La Paz hace falta una obra de ingeniería de gran envergadura, abriendo un túnel subterráneo a 500 metros de la Ceja de El Alto, para llegar a lugares turísticos como Tiwanaku y el lago Titicaca, facilitando el transporte de romerías provenientes de Potosí, Oruro y Cochabamba, en dirección al puerto de la Virgen de Copacabana.

En el aspecto geopolítico, la obra tiene supremacía para enfrentar la injusticia del enclaustramiento marítimo. La Paz necesita obras de envergadura para progresar. Se tiene que invertir en empresas productivas para lograr bienestar colectivo y un mejor futuro para la Nación.

Hace años se ha pedido que Guaqui sea una zona franca internacional, por la necesidad de exportar e importar productos. Hasta ahora solo aprovecha de ese comercio Chile, en los puertos detentados de Arica, Iquique y Antofagasta, que han logrado descomunal desarrollo y por donde ingresa también mercadería de contrabando. Ojalá se pueda revertir esta situación con una zona franca en el puerto de Guaqui.

Mientras tanto celebremos el santoral de apóstol Santiago el 25 de julio en Guaqui. La fundación de dicha población se remonta a cuando los incas y los collas atravesaban el Desaguadero y el lago Titicaca para unir un territorio, que ahora es Bolivia y Perú.

Salud y progreso al querido Guaqui y a sus hijos que están lejos de su tierra. También saludamos a La Paz, Ciudad Maravilla, que progresa y contribuye en grande medida al engrandecimiento de Bolivia.

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