OPINIÓN    

Una carta a mi madre que no conocí

María Elena Paz Diez



Tener una madre como tú, es el regalo más grande que no he tenido y tendré en el recuerdo de mi vida. Es por la confianza y los valores que me inculcaste que me hizo ser quien soy hoy. Gracias por dar forma a mi persona y estoy orgullosa de ser así. Gracias por enseñarme que puedo ser quien quiero ser, hacer lo que quiero hacer, una mujer con valores y principios.

Si existiera un libro sobre la manera de ser madre, creo que te tendrían como modelo para ser como tú, con las virtudes que seguramente tenías. Tú me has llevado a los años que hoy tengo. Gracias por tu apoyo incondicional durante mi viaje en esta vida. Gracias por leer todos los libros que he leído. Gracias por aprender acerca de un mundo que debe ser un tanto extraño para ti. Gracias por tener siempre esperanza, cuando yo no tenía para mí. Gracias por decirme en mis sueños que no me rindiera, cuando nada más podía hacer. Gracias por no darme por vencida. Gracias por amarme desde el más allá, desde la eternidad. Gracias por dar luz en mi vida. Gracias por darme la vida, por cuidarme, por secar mis lágrimas cuando lloro, por mis angustias y por los momentos alegres y en los momentos duros. Gracias por quererme y por darme tantas cosas y, sobre todo, gracias por ser mi MADRE. Por todo ello: Te quiero mamá, nunca te olvidaré, siempre estarás en mi corazón. Hay tanto que quiero decir, pero honestamente no sé por dónde empezar, después de haber recorrido tanto.

Mientras escribo, estas lágrimas laceran mi rostro, mi corazón y mi alma se acongoja, porque sé que ahora estás pasando por tanto dolor por los hijos que dejaste en este mundo. Pero uno de los regalos más maravillosos es día a día orar por ti. Sé que eres una luchadora, sé que a Dios le pides algo bueno para mí. Madre mía, me diste amor incondicional y sé que me dejarás de nuevo, cuando sea capaz de volar por mi cuenta.

Tú me enseñaste las luchas, el trabajo y los premios que eso trae y no podría imaginar la vida sin ti, deseo estar a tu lado y cuando llegue ese día tengo que entender que no estará muy lejos, pero siempre recuerdo que mi corazón es el que siempre recordarás. Hay más cosas que yo podría escribir, son maravillosos recuerdos, siempre grabados en mi corazón y encerrados en una caja preciosa en sentimientos, porque yo también soy madre y se cuán sublime es ello. Como tú dices, el tiempo es de Dios, mientras hay vida hay sueños y muchas otras frases que vienen a mi mente.

Te amo porque me enseñaste respeto, cariño y nobles sentimientos, porque me has permitido ser niña y ser mujer; porque me haces sonreír. Te amo incondicionalmente, porque has creído en mí, porque a través de cualquier dolor tú eres mi sol, por otras razones y tantas cosas más. No sólo en un día especial como el Día de la Madre yo te amaré por siempre y para ser lo que tú querías que sea, una buena madre.

Gracias por tu amor que me acompaña cada día, cada instante, por estar en mi corazón.

Descansa en paz, madre mía.

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