EDITORIAL    

Increíble importación de alimentos



Un aspecto que confirma la condición colonial y de atraso económico en que ha caído el país, es la información sobre que la población boliviana se alimenta principalmente con productos importados. Los datos numéricos son contundentes. En efecto, mientras hace algo más de diez años el Estado importaba alimentos para consumo por 124.5 millones de dólares, el año pasado se importó nada menos que 488.5 millones de dólares, lo cual significa un aumento de cerca de 300 por ciento.

La curva de importación estatal de artículos alimenticios se mantenía estable hasta el año 2006, pero empezó a subir abruptamente. A partir del año 2005 la producción agrícola nacional empezó a caer y los mercados quedaban desabastecidos. Simultáneamente, el Estado Plurinacional empezó a aumentar la compra de alimentos en el exterior, al extremo que en el año 2014 se importó estos artículos por valor de 493.3 millones de dólares, manteniéndose, además, ese nivel hasta el año pasado e inclusive con tendencia a subir, debido a la caída de la producción agrícola interna.

Un analista de la Fundación Jubileo demostró que el aumento de la importación de alimentos empezó el año 2002. La causa de esas importaciones es que los mercados de consumo del país se vieron frente a una tendencia a registrar escasez, debido al abandono de los campos de cultivo de productos alimenticios, aunque se registró un aumento de la producción de granos de exportación, como soya, que no consume la población boliviana. Solo subió la producción de coca.

Se debe considerar que si bien las importaciones oficiales de alimentos pasaron el año anterior de los 488 millones de dólares, también se debe agregar que los ingresos al país de gran cantidad de alimentos provienen del contrabando, problema acerca del cual se señala que tendría un valor de alrededor de 500 millones de dólares, haciendo así un total aproximado de cerca de un mil millones de dólares que importa el país para abastecer sus mercados de consumo.

Las medidas legales que adoptó el gobierno en últimos años no arreglaron el problema agrario del país, sino, por al contrario, lo condujeron a la situación poco menos que catastrófica, como revelan las estadísticas de importación de alimentos.

Se debe recordar que la revolución bolivariana de Venezuela al disponer de gran cantidad de divisas dejó de producir en el ramo agrícola, lo que le obligó a hacer importaciones de alimentos que, finalmente, empezaron a escasear, tanto por falta de producción agropecuaria interna, como por carencia de divisas para importaciones. Tal situación le condujo a la crisis económica y política que ahora enfrenta sin perspectiva el gobierno de Nicolás Maduro, sendero que está siguiendo Bolivia a título de “seguridad alimentaria”.

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