OPINIÓN    

Estado Plurinacional es Estado corporativo para el MAS

Angélica Siles Parrado



Corporación (Latin corporatio) es la forma más reaccionaria de dictadura, que surgió después de la I Guerra Mundial en las condiciones de crisis general del capitalismo. Las características principales del Estado corporativo son: la liquidación de las organizaciones de la clase obrera y la distribución coercitiva de la población por corporaciones (por ejemplo, corporaciones de capitalistas, de obreros, de empleados), y su sustitución por la “representación en las corporaciones”, siendo consecuencia de ello, la total falta de derechos de los trabajadores, condenados a una cruel explotación por parte de los monopolios.

Fueron proclamados Estados corporativos fascistas en Italia y Portugal. El objetivo principal del Estado corporativo consiste en disimular la dictadura del capital monopolista y dar al Estado fascista la apariencia de la “colaboración de las clases” y la “armonía de los intereses”. Las corporaciones son creadas para construir riqueza, el Estado, creado para proporcionar bienestar, trabaja solamente para el capital. Estamos ante el Estado corporativo, su finalidad es el lucro y cuando el Estado corporativo trabaja para la creación de riqueza, no lo hace para la sociedad entera sino para aquellos que, durante la campaña política, ayudaron al Gobierno a llegar a los puestos de poder, reclaman su cuota, perpetuándose el clientelismo y distanciando la gestión de gobierno de la población más necesitada. Para que un presidente corporativo, cuando enfrente al pueblo, lo haga como populista, despreciando las instituciones que juró fortalecer, al alegar que no le son de utilidad, ya que él “habla directamente con su pueblo”.

El Estado corporativo requiere que, por lo menos, una buena parte de la prensa (radial, escrita y televisada) esté comprometida con el capital que la posee y la desliga de la verdad que no es conveniente divulgar, no sea que al pueblo le dé por pensar.

En la Magna Asamblea Constituyente de 2006-2007, de la que fuimos parte, se elaboró el proyecto del Texto constitucional, reformaron más de 100 artículos sin potestad ni competencia por el gobierno autoritario de Evo Morales. Se creó una comisión especial al mando de Álvaro García, con el presidente del senado Oscar Ortiz, el gobierno representado por Carlos Romero, los senadores Carlos Borth, Luis Vásquez y el diputado Alejandro Colanzzi. Se instaló una comisión paralela con los senadores Antonio Peredo, Fernando Romero, José Villavicencio y Félix Rojas y los diputados César Navarro, Gabriel Herbas, Antonio Franco, Mario Justiniano y Bernardo Montenegro. Algunos fueron luego vocales del TCP.

El texto Constitucional fue aprobado en referéndum con un 61% de los votos en enero de 2009 y promulgada el 7 de febrero de ese año, y determina en el Art. 1º “Bolivia se constituye en Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías, fundada en la pluralidad y pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico dentro del proceso integrador del país”. Sin embargo el gobierno fascista de Evo Morales declaró que gobierna con los “movimientos sociales”, que son sus acólitos expresados en el Conalcam, que solo defienden al gobierno que transformó al Estado en un Estado corporativo, que olvidó su esencia de servicio a los más desvalidos y trasladó sus esfuerzos al enfoque de las corporaciones generadoras de lucro, que NO representan al pueblo boliviano con hambre, que en las calles pide limosna.

El gobierno de Evo Morales, con su Estado corporativo, mantuvo la prebenda para mantenerse en el poder, regalando motorizados a dirigentes sindicales, canchitas de fútbol (que según el servidor Morales son como hospitales) en lugares donde hay poca población, hoteles y para su campaña regaló cocinas, garrafas y otros, con recursos públicos, permitiendo que los chinos exploten a los trabajadores bolivianos en la construcción de caminos a cargo del imperio chino.

La autora es Abogada, ex Asambleísta Constituyente.

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