EDITORIAL    

Jóvenes en crecimiento



Sin que casi nadie reaccione favorablemente, con alguna frecuencia se producen triunfos en deportes y otras actividades de jóvenes de ambos sexos. Obtienen victorias e inclusive se clasifican campeones en sus respectivos torneos internacionales, pero por lo general pasan desapercibidos. Apenas los suplementos deportivos informan al respecto, pero no pasa de ello.

Las autoridades gubernamentales y, en particular, las de las áreas respectivas, no les otorgan los reconocimientos y premios que merecen. Solo el fútbol profesional acapara la atención general, en cambio casi nada se dice o hace para estimularles e impulsarles para que sigan adelante en otros deportes y actividades en general.

Como si nada hubiera sucedido en deportes, acaba de producirse un acontecimiento juvenil significativo. La atención que se le presta se reduce a los elogios y fotos de los medios de comunicación, pero ni las autoridades del sector y menos las gubernamentales reaccionan mayormente al respecto.

Jóvenes que practican raquetbol ganaron cuatro medallas de oro, dos de plata y dos de bronce en los Juegos Bolivarianos que se realizaron este mes en Santa Marta, Colombia. Es algo poco frecuente entre deportistas del país, pero no se les agasaja y menos se rinde homenajes a los jóvenes de ambos sexos que lograron esos éxitos.

Además, al retornar con ese resultado tan meritorio, han declarado que “sueñan” con participar en el Tour Profesional, es decir integrar el equipo nacional que podría jugar entre 15 y 20 fechas el próximo año, en el campeonato mundial de raquetbol. Con ello lograrían mayor experiencia y darían prestigio al país.

Empero, no tiene que reducirse a este deporte el apoyo oficial, tiene que hacerse con los éxitos que tienen los bolivianos en otras competencias y actividades, de manera que la juventud actual no quede relegada y menos resignada a ser siempre perdedora, precisamente por la falta de continuidad en toda actividad deportiva en la que se pueda intervenir.

La juventud no cuenta con mayores alicientes en el país para dedicarse a actividades positivas, sean deportivas y mejor si son del plano académico y profesional.

Al no tener estímulos en materia alguna, lo que está haciendo la juventud, de los dos sexos, es dedicarse al consumo de bebidas o sencillamente dejar pasar sus mejores años sin tener ocasión de crecer y prosperar en la gran diversidad de actividades que se tiene, no solamente en el deporte, sino en disciplinas de estudios y de adquirir mayores conocimientos en tanta variedad de oportunidades que existen actualmente en este orden.

En vano se tiene ministerios de Educación y Cultura, aparte de organismos fiscales especializados en distintas especialidades. No hacen lo suficiente por hacer crecer la calidad de vida de los futuros ciudadanos, muchos de los cuales pueden ser excelentes técnicos, profesionales y expertos.

En este caso, no solo la preocupación oficial tiene que dirigirse a los deportes, sino al conjunto de las actividades que se desarrollan en las sociedades modernas, para las que se requiere técnicos, académicos y expertos de todos los conocimientos modernos.