OPINIÓN    

¡Adiós 2017!

Hernán Zeballos



En este devenir de los últimos días del año, los segundos, los minutos, las horas y finalmente los días se suceden rápidamente para concluir el año, para finalmente llegar al tan esperado Nuevo Año. De esta manera se suceden meses, años, siglos para conformar el pasado y el futuro.

Casi todos sin duda, al terminar un año, nos ponemos a reflexionar sobre lo sucedido en el mismo, y es lo que hago en este momento.

Definitivamente en el transcurso del año que despediremos en unos pocos días se han sucedido numerosos eventos que marcaron nuestra vida nacional, dejando huellas hacia atrás que incidirán en el futuro inmediato.

El 2017 en la vida nacional ha estado marcado por tres hechos centrales:

1) La contracción de la economía, como resultado de la caída de los precios de los bienes que exportamos. Seguimos siendo exportadores de materias primas sin valor agregado: gas y minerales, con una escasa diversificación en el sector agropecuario con soya, castañas, café, un boom transitorio de la quinua al haber sido difundidas internacionalmente las bondades de este pseudo cereal para la alimentación humana. Definitivamente durante los últimos 100 años de nuestra vida económica, nuestros cortos periodos de bonanza están asociados con los precios de nuestros rubros primarios de exportación, tal como lo demostrará en breve un reciente trabajo efectuado por un grupo selecto de profesionales, bajo el auspicio de la Konrad Adenauer, el cual tal vez pueda servir para reorientar nuestra política económica nacional, si es que los conductores de la política nacional se toman la molestia de analizar estas páginas orientadoras.

2) El afán de liquidar la democracia, entendida como la forma de gobierno que supone la existencia de periodos fijos de gobierno, máximo dos, para permitir la renovación de los cuadros de administración pública, lo cual sirve para evitar el afán de querer adueñarse de los servicios del gobierno, lo cual induce a la corrupción, a la presencia de grupos que creen que están a cargo de las entidades públicas para su propio beneficio. Pese a dos pronunciamientos claros de la mayoría de la población, que rechaza la continuidad indefinida de los principales gobernantes, se insiste en una nueva reelección. Se ha planteado una forma novedosa, podíamos decir hasta imaginativa, de justificar este deseo de repostulación, al haberse establecido que existiría un “derecho humano”, olvidando que los derechos de un individuo terminan donde comienzan los derechos de los demás.

3) Una terrible confrontación que ya se arrastra por más de 30 días entre el personal de médicos, enfermeras y otros de salud que cuestionan un par de disposiciones por las cuales se penaliza la mala praxis, estableciendo sanciones muy drásticas para los profesionales en salud. Disposiciones duras que claramente significan una espada de Damocles sobre estos profesionales.

En las calles, las manifestaciones de los mandiles blancos no han cesado, ni siquiera en los días pasados de Navidad, que se supone son un periodo de amor, de reflexión.

Esto me recuerda la dureza con la que el Gobierno no aceptó, hace un par de años, el establecer un bono para los discapacitados del país. Tres meses de incesante batalla, una lucha desigual entre seres humanos con numerosas limitaciones físicas, teniendo que dormir en las calles, soportar hambre, durante unos tres meses, hasta finalmente rendirse. Ante la dura represión de las fuerzas del orden.

Con esa experiencia y las disposiciones legales ya aprobadas, me temo que así pasen seis meses de los mandiles blancos batalladores, el Gobierno no cederá para revocar esas medidas. ¿Qué nos deparará el 2018? ¿Importación de médicos cubanos para suplir a los profesionales nacionales y éxodo de los nacionales para buscar nuevas oportunidades de contribuir con sus servicios profesionales en otros países? ¡Simplemente trágico!

MÁS TITULARES DE OPINIÓN