OPINIÓN    

Carlos Medinaceli en la cultura boliviana

Heberto Arduz Ruiz

Parte II

Otro aspecto destacado en la vida de Medinaceli fue el haber ejercido el profesorado en las ciudades de Potosí, Sucre y La Paz. Dejó huellas de sólida cultura y de motivación a las tareas de leer y escribir por parte de los alumnos que tuvieron la suerte de conocerlo y recibir las lecciones impartidas. Asimismo fue nombrado senador de la República (1936 y 1939) en su incursión a la política, actividad que no le satisfizo plenamente.

En lo personal abrigo la íntima satisfacción de poder asegurar que desde el inicio de la publicación de mis artículos en Presencia Literaria, me ocupé de la obra de Medinaceli al hacer menciones expresas. Una de las primeras fue cuando recordé que: “En son de confidencia Medinaceli relata que arrebató ‘dos arrobas de literatura nacional’ a las vendedoras de mercado, quienes utilizan las páginas de revistas y diarios con un fin distinto al que motivó su impresión: envolver chancaca, bizcochuelos y manteca. ¡Qué destino!”.

Y la más reciente en mi libro Antes de la sombra del olvido, editado hace poco más de un mes, en el cual refiero que la recopilación de las Páginas dispersas, de Ignacio Prudencio Bustillo, y las notas corren “a cargo nada menos que del escritor Carlos Medinaceli, crítico de primer orden y novelista costumbrista. ¡Vaya joyita literaria!”. En fin, largo sería traer a colación otras citas y no estoy para cansar ni fatigar a nadie, peor aún a los curiosos -por decir de algún modo- aquí reunidos, intelectuales que lamentan no haber conocido a Medinaceli, pero admiran su vasta labor literaria y sus seguidores dentro y fuera del país forman legión.

Aquel día de mayo de 1949, sin perceptibles influencias del fenómeno del Niño, del que no se tenía asomo de noticias ni de la Niña, extraviados por otras latitudes, la ciudad del Illimani debió estar escampada en los momentos postreros de la existencia de Carlos Medinaceli y una suave brisa tuvo que despedir al cuerpo yerto y frágil. Tras la dura aflicción motivada en el ánimo de Carlos por el deceso de su compañera, adelantándose en la partida al más allá, amén de los rigores de la enfermedad diagnosticada como cirrosis, que debilitó su cuerpo físico a menos de cuarenta kilos de peso, sin lugar a dudas llegó la calma apenas cerró los ojos, evocando aquellos dos luceros plenos de belleza de su inmortal Claudina, originaria de las cercanías de su Cotagaita del alma, rebosante de verdor, al igual que de esperanzas el corazón que cesó de latir.

Los despojos mortales reposaban al lado de los de su madre Carmen Quintana de Medinaceli en el Cementerio General de la ciudad de La Paz, fallecida cuatro años antes que el escritor, en una tumba difícil de ubicar en el sector antiguo del mausoleo, colindando el nicho con “Los notables” y “Héroes de la Guerra del Acre”. Juan José Toro Montoya escribió en Correo del Sur, en fecha 29 de enero de 2019, un artículo titulado Carlos Medinaceli en el olvido, y en su texto sostiene: “En 2018, con motivo del aniversario de Gesta Bárbara, el movimiento literario que nació en Potosí y fue liderado por Medinaceli, la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés intentó ubicarla (la tumba), pero según refiere (Alba María) Paz Soldán no consiguió su objetivo por diversos motivos”. Aquí llega la novedad tan ansiada que transmite la nota del diario sucrense: “Quien la encontró fue un periodista, Guimer Zambrana Salas; él, luego de un intento infructuoso, retornó al cementerio con la información provista por Paz Soldán y, finalmente, la ubicó”. El misterio descorrió sus velos y fue aclarado el lugar de descanso, reposo del guerrero.

Gestiones muy dinámicas permitieron que el pueblo potosino recibiera los restos mortales de tan insigne hijo, adoptado por voluntad propia de pertenencia y profundo cariño de ambas partes. La memoria de Carlos Medinaceli, redivivo en esta tierra culturalmente hablando, con este hecho se encuentra firme y patente hoy más que nunca, como el vástago que se ausenta del hogar por circunstancias de la vida y, tras varias décadas, retorna para gloria y veneración del pueblo potosino que se enorgullece al rememorar la vida y obra de este insigne escritor.

Estos breves párrafos, escritos a vuelapluma, sólo pretenden destacar la importancia que tuvo y tiene Carlos Medinaceli en calidad de novelista, ensayista y crítico literario…

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