EDITORIAL    

Peligrosa disminución de reservas internacionales



Recurrir a las reservas internacionales o cargar los excesivos gastos en la cuenta de déficits, es muy peligroso para la economía del país. Desde hace años el recurso del gobierno, ante la falta de mayores ingresos debido a las disminuciones drásticas que se sufrió por las ventas de gas y la necesidad de hacer frente a gastos o inversiones de las empresas públicas, ha sido utilizar las reservas. Recursos que, por simples razones de prudencia y austeridad, debieron ser respetados porque haber logrado reservas superiores a los 15 mil millones de dólares ha sido un triunfo y algo que jamás se había logrado en la historia económica del país.

La crisis del petróleo y del gas, siempre sujeta a que los precios pudiesen fluctuar más de bajada que de subida, ha influido grande y gravemente para que el país se vea necesitado u obligado a recurrir a préstamos, reducción de reservas internacionales y cargas en el déficit; medidas que, si se tomaba las previsiones debidas en tiempos de auge, como los vividos, se hubiese evitado los extremos que hoy forzosamente debemos lamentar, especialmente si el gobierno no decide adoptar medidas de previsión para parar un descenso cada vez mayor de las reservas y, por otro lado, el aumento del endeudamiento y de los déficits.

Muchas veces el gobierno sostuvo la necesidad de crear condiciones para producir, insistió, además, en la urgencia de consumir lo producido por nosotros, hacer que el campo o regiones fértiles que el país tuvo en el pasado, vuelvan a producir grandes cantidades de productos que hoy nos vemos obligados a importar y proveer a los mercados también mediante el contrabando. El gobierno sabe qué es lo que se debería hacer; lamentablemente, no hace lo que debe ser de su convicción: crear las condiciones para que atraer inversiones tanto nacionales como externas; garantizar y apoyar el trabajo de las fuentes productivas; incitar al campesinado que abandonó sus campos de cultivo a retornar a ellos y, cuando lo hagan, proveerlos de semillas, abonos, herramientas y ayudas bancarias con bajos intereses.

Las reservas internacionales son una garantía de la solidez económica del país; gastarlas con la seguridad de “poder incrementarlas” no es aconsejable ni prudente, porque no está garantizado que puedan ser repuestas, por falta de producción. Creer que el gas puede retomar sus antiguos precios es utópico y, además, sin tener seguridad de que podamos contar con las suficientes cantidades, tanto para cumplir con exportaciones comprometidas como para el uso interno.

Los datos de la Cámara Nacional de Industrias son alarmantes: “Reservas bajaron a razón de $us. 5 millones al día”. Las reservas “bajaron 673 millones de dólares y están, al 27 de abril, en $us. 9.588 millones”. “A febrero de 2018 las exportaciones son de $us. 1.330 millones y las importaciones $us. 1.487 millones” (EL DIARIO 26/4 y 9/5/18) y, según señala Jubileo: “Pasó la bonanza, sube la deuda, sigue el gasto”. Esto, desde todo punto de vista, es ilógico, irracional y contrario al Estado y al gobierno.