OPINIÓN    

Bolivia ante el mundo

Severo Cruz



Con argucia Chile ha reiterado y reitera, ante la opinión pública latinoamericana y mundial, que “Bolivia sueña con el mar”.

Soñar nada cuesta. Y muchas veces los sueños se hacen realidad. Pero Chile, con esa afirmación, trata de ignorar la verdad histórica. Trata de burlarse de la pretensión boliviana de recuperar lo suyo. ¿Acaso Bolivia sólo sueña y no exige el Derecho que le asiste sobre el Pacífico? He ahí el quid del asunto.

El vecino maneja esa versión en desmedro de los supremos objetivos de la reivindicación marítima nacional. Y lo expresa con un sentido distraccionista y displicente.

En consecuencia: sectores ultra conservadores de la nación transandina afirman, y de una manera despectiva, que “Bolivia sueña con el mar”. Con ello quisieron reiterar que nuestro país nunca tuvo salida propia y soberana al Pacífico y que sueña con obtener la cualidad marítima. Y que por ese afán tocó inclusive las puertas de la justicia internacional.

Similar aseveración ha insertado la revista interamericana “Visión”, de fecha 14 de enero de 1977, volumen 48 y número 2, con oficinas en México, en su página 11. Textualmente dice: “Bolivia sueña con el mar. El alcanzar la costa del Pacífico es, desde hace tiempo, una de las más intensas y sentidas aspiraciones de su pueblo, prácticamente desde que, derrotada Bolivia por Chile en la sangrienta lucha fratricida de la llamada Guerra del Pacífico de 1879, perdió la hoy provincia chilena de Antofagasta y se convirtió en país mediterráneo”.

Quizá animada por esta mentalidad, de que “Bolivia sueña con el mar”, la presidenta de Chile, en su segunda gestión, Michelle Bachelet Jeria, no quiso abordar el tema marítimo con nuestro país, cuando fuera elevada, ante el tribunal de La Haya, la demanda, que fue de conocimiento público. “Que siga soñando”, diría, pues, ella, en su fuero interior.

Pero Bolivia, y lo decimos con respeto, nada esperaba de parte de ella, cuya gestión gubernamental culminó sin pena ni gloria.

Además no hubo “la llamada Guerra del Pacífico de 1879” sino una bien planificada invasión chilena a territorio boliviano, que significó el encierro geográfico, cuyo hecho continúa en debate, generando solidaridad, a favor de la nación agredida.

En suma: Bolivia no sólo sueña con el Mar sino que exige a Chile la restitución, en justicia, de su salida libre y soberana al Pacífico. He ahí Bolivia ante el mundo.

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