OPINIÓN    

COB gira hacia el populismo

Luis Antezana



Regularmente las instituciones de todo tipo se orientan por un programa de principios definido y no cambian de dirección, excepto en lo que se refiere a hacer cambios de detalle. Su estrategia es invariable, pero sus tácticas pueden registrar modificaciones de acuerdo con la marcha general del proceso histórico que protagonizan. Esa conducta es particularmente estable en organizaciones como las de los obreros.

Desde hace varios decenios el país adoptó el rumbo nacional y democrático y los obreros, consecuentes con esa realidad, no solo se convirtieron en coautores de ese proceso, sino su más firme respaldo. Al mismo tiempo, velaban para que la marcha de los acontecimientos no se desvíe en términos caprichosos y mucho menos haga un viraje hacia objetivos en sentido contrario.

Una de las grandes instituciones del país, la Central Obrera de Bolivia (COB) se caracterizó por esa posición y, sin perder de vista su objetivo final, defendió y ayudó a restaurar el proceso nacional y democrático con la intención de llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Fue consecuente con su posición ideológica.

Sin embargo, en forma reciente, la dirección de la COB, al convertirse de entidad sindical en gremial, hizo dar a esta institución un cambio radical y en vez de hacer que se dirija hacia metas progresistas, trata de conducirla hacia fines contrarios a sus intereses esenciales.

En efecto, su dirección, en vez de mantener la línea ideológica democrática y nacional, le hace dar un giro al populismo utópico, o sea un golpe de timón contrario a su posición política original. Intenta hacer marchar a la COB de un objetivo progresista que conduce de un futuro promisor a un objetivo negativo cual es el populismo, ideología que, desde el punto de vista económico, es un objetivo antinacional, antidemocrático y antisocialista, o sea en absoluto contrario a lo que proclama la carta de principios de esa entidad. No otra cosa significa el hecho que la matriz laboral ha devenido en furgón de cola del populismo oficial, perdiendo de vista la esencia de su existencia como quien dice por un plato de lentejas.

Es más, como se indicó, va contra el pensamiento obrero que repudia ese populismo típico del corporativismo gremial que degenera en la corrupción, el caudillismo y el caos permanentes.

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