OPINIÓN    

Pandemia, economía y política

Oscar Espinosa García



I. Pandemia

Al 28 de julio del año de la pandemia del covid-19, los contagiados por el virus llegaron a los 72.327 enfermos y las personas fallecidas llegaron a la cifra de 2.720 personas, en ese día se registraron 1.146 nuevos casos. Los sistemas de salud en todo el país han llegado a su límite de capacidad, ya no hay camas ni unidades de terapia intensiva, ni para los enfermos con covid-19 ni para los enfermos con otras enfermedades. No se vislumbra que la pandemia esté mitigándose, más bien está en un proceso de agudizamiento, como está sucediendo en muchos países del mundo, donde ya hay más de 16 millones de personas contagiadas y más de 600.000 fallecidas.

Para combatir la pandemia, el Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez decretó el confinamiento el 22 de marzo, primero se realizó de forma rígida y luego se flexibilizó en lo que se denominó “cuarentena dinámica”, lo que motivó el crecimiento de los casos de contagio, principalmente porque la población no siguió las medidas de bioseguridad para evitar los contagios, que son el uso del barbijo, evitar las aglomeraciones, el distanciamiento físico de por lo menos 1,5 m y lavarse las manos continuamente. Esto incluye a las personas irresponsables, las que negaron la existencia del virus y las que realizaron marchas y bloqueos por motivos políticos.

Como presidenta, Jeanine Áñez lideró la lucha contra el covid-19, que se inició en forma temprana. Tuvo la cualidad de reunir a las instituciones, que debían conformar la primera línea en la batalla contra el virus, como las fuerzas armadas, la policía, colegios médicos, gobernaciones, gobiernos municipales y junto con los ministerios de su gobierno, enfrentar al enemigo invisible que es el corona virus. Los miembros de estas instituciones han demostrado mucho valor y compromiso en su labor y se ha lamentado muchas bajas en sus cuadros. Gracias a Dios que se fue Evo Morales, hemos podido apreciar una gestión presidencial totalmente opuesta a la del ex mandatario en todo aspecto. Hemos visto un verdadero presidente, que gobierna para todos, que ha formado un buen equipo de trabajo, que sabe organizar, coordinar, comunicar y alentar y que llama a la unidad y a la solidaridad. Evo Morales era más un monarca que un presidente.

Para mí fue muy reconfortante ver a la policía y a las fuerzas armadas en las calles haciendo cumplir las disposiciones de los comités de operaciones conformados por autoridades del gobierno, las gobernaciones, los gobiernos municipales y colegios médicos. Ver también a ministros, gobernadores, alcaldes y otras autoridades comprometidas en el combate a la pandemia, que se ejecuta en forma descentralizada. Los alcaldes son los responsables de la lucha contra el virus en sus municipios, apoyados por los gobernadores y por el gobierno central. En todos los departamentos ha habido una buena coordinación entre ellos, en unos más que en otros. La propagación de la pandemia es culpa de los ciudadanos que no cumplen con las medidas de bioseguridad.

La pandemia encontró a Bolivia con un sistema de salud muy precario, con carencia de hospitales de segundo y tercer nivel, falta de equipamiento en los hospitales existentes, en especial de unidades de terapia intensiva, con carencia absoluta de respiradores y sin contar con la suficiente cantidad de profesional médico, en particular de profesionales especializados, como por ejemplo en terapia intensiva. En marchas forzadas, se ha tenido que adquirir equipos de terapia intensiva y de respiración, habilitar salas hospitalarias y centros de aislamiento. Mejor hubiera sido que, en vez de construir un palacio y un museo para Evo Morales, un edificio nuevo para YPFB, lujosas estaciones del teleférico, estadios para ciudades que no los necesitan, habilitar un edificio lujoso para el ministro de economía Luis Arce Catacora y muchas otras construcciones innecesarias, se hubiera construido hospitales de segundo y tercer nivel, se hubiera destinado más recursos para equipamiento de salud, en vez de despilfarrarlos en los viajes del presidente y asignar mayor presupuesto al sector salud, para tener más ítems para médicos, mejorar sus salarios y capacitarlos.

No se vislumbra cuándo se terminará la pandemia en el país y en el mundo, será cuando la gente cese de contagiarse y lo más probable sea cuando se descubra una vacuna, la cual se está desarrollando por varios países y tiene buenos avances. Por tanto, tendremos pandemia todo este año y quizá parte del próximo.

El autor es ingeniero civil y docente emérito de la UMSA.

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