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Psicología

La importancia de conocer nuestras emociones



La importancia de nuestras emociones en psicología es esencial, porque éstas influyen en nuestro pensamiento, nuestra conducta e incluso nuestra salud mental.

Es por eso que el concepto de inteligencia emocional ha ido ganando terreno en las últimas décadas, así como la regulación emocional o gestión emocional nos resultan cada vez más familiares. Está demostrado que la inteligencia emocional mejora nuestro bienestar y nuestro rendimiento.

En la actualidad, las emociones se originan en el sistema límbico, siendo estados complejos tienen tres componentes:

El fisiológico: Se refiere a la primera reacción frente a un estímulo y las reacciones son involuntarias: la respiración aumenta, cambios a nivel hormonal, etc.

El cognitivo: Cuando la información es procesada a nivel consciente e inconsciente. Influye en nuestra experiencia subjetiva.

Los conductuales: Provocan un cambio en el comportamiento: los gestos de la cara, el movimiento del cuerpo,etc.

Clasificación de las emociones:

1. Emociones primarias o básicas: Son las emociones que experimentamos en respuesta a un estímulo. Éstas son: la tristeza, la felicidad, la sorpresa, el asco, el miedo e la ira. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el hecho de que un fenómeno o rasgo psicológico se dé de manera universal en todas las sociedades humanas no significa que sea parte de nuestros instintos, ni que sea expresión de nuestros genes. Existen universales culturales que, a pesar de que históricamente se han dado en todos los grupos humanos, en determinados contextos desaparecen.

2. Emociones secundarias: Las emociones secundarias son un grupo de emociones que siguen a las anteriores. Por ejemplo, cuando experimentamos la emoción básica de miedo después podemos sentir las emociones secundarias de amenaza o enfado, dependiendo, claro está, de la situación que estemos viviendo. Las emociones secundarias son causadas por normas sociales y por normas morales.

3. Emociones positivas: Dependiendo del grado en que las emociones afectan al comportamiento del sujeto, éstas pueden ser positivas o negativas. Las emociones positivas también se conocen como emociones saludables, porque afectan positivamente al bienestar del individuo que las siente. Favorecen la manera de pensar, de razonar y de actuar de las personas. Por ejemplo, la alegría, la satisfacción, la gratitud nos provocan una actitud positiva frente a la vida y nos hacen sentir experiencias que nos ayudan a sentirnos bien.

4. Emociones negativas: Las emociones negativas son opuestas a las emociones positivas, porque afectan negativamente al bienestar de las personas. También se conocen como emociones tóxicas y suelen provocar el deseo de evitarlas o evadirlas. El miedo o la tristeza son algunos ejemplos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de emociones, en pequeñas cantidades y relativa baja intensidad, no son perjudiciales. De hecho, forman parte del proceso de aprendizaje, ya que gracias a ellas nuestra memoria emocional nos ayuda a recordar las consecuencias que tienen ciertas conductas.

5. Emociones ambiguas: Las emociones ambiguas se conocen también como emociones neutras, puesto que no provocan ni emociones negativas ni positivas, ni saludables ni insanas. Por ejemplo, la sorpresa no nos hace sentir ni bien ni mal.

6. Emociones estáticas: Son aquellas que se producen gracias a distintas manifestaciones artísticas, como, por ejemplo: la música o la pintura. Así, al escuchar una canción podemos sentirnos muy felices o muy tristes, pero esa sensación sería cualitativamente diferente a la felicidad o la tristeza que se experimenta ante cualquier otra experiencia, ya que se vive en un contexto artístico, mediado por símbolos y atribuciones sobre las intenciones del autor.

7. Emociones sociales: Las emociones sociales no se refieren a las emociones culturalmente aprendidas, sino que es necesario que haya otra persona presente o de lo contrario no pueden aflorar. Por ejemplo, la venganza, la gratitud, el orgullo o la admiración, son emociones que sentimos respecto a otros individuos.

8. Emociones instrumentales: Las emociones instrumentales son aquellas que tienen como fin u objetivo la manipulación o el propósito de lograr algo. Son complicadas de reconocer porque puede parecer que sean naturales. Sin embargo, son emociones forzadas y esconden una intención.

La importancia de la educación emocional

Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de la educación emocional. En los colegios, por ejemplo, están más preocupados por enseñarnos a ser buenos estudiantes, profesionales, y dejan de lado el convertirnos en personas emocionalmente inteligentes y emocionalmente sanas. La inteligencia emocional ha demostrado ser una herramienta básica para nuestra salud mental y es, sin duda, una forma de empoderarnos frente a la vida, de convertirnos en personas mucho más preparadas para el día a día.

La inteligencia emocional es un término que se hizo famoso gracias a Daniel Goleman, y desde entonces muchas investigaciones han afirmado que es positiva no sólo para nuestra vida cotidiana, sino en el trabajo, el deporte e incluso la educación, es altamente eficaz y aporta muchos beneficios para el rendimiento.

Aprender a reconocer nuestras emociones es importante desde nuestra niñez, los responsables en direccionar son los adultos para guiarlos, asimismo transmitir a nuestros hijos/as ciertas emociones. Lamentablemente, por diferentes situaciones y por ciertos factores externos en nuestro alrededor muchas veces podemos reaccionar emocionalmente y negativamente, si aceptamos que estamos pasando por este descontrol podemos aprender a identificar y controlarlos. Si nos cuesta o no logramos hacerlo es esencial buscar ayuda a nivel profesional para orientarnos para obtener una calidad de vida satisfactoria.

Yackieline Y. Rodríguez Torrez

Psicóloga Familiar

Teleterapia 77218009

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