SOCIEDAD    

Peligrosidad de vigilancia por redes sociales

Experto propone investigación

Nadie se siente seguro y eso se vive solamente en dictaduras, afirmó el militar en retiro Jorge Santistevan



El audio que revela vigilancia y seguimiento policial a periodistas y líderes de opinión, mediante las redes sociales, debe ser objeto de una investigación congresal, previendo futuras consecuencias por la peligrosidad que implica este hecho y genera estado de inseguridad, propio de las dictaduras, planteó el abogado constitucionalista y coronel de Ejército en retiro, Jorge Santistevan.

“Ahora todos andamos susceptibles de quien te persigue; nadie se siente seguro y eso se vive solamente en dictaduras. Prácticamente es una dictadura donde el principal actor es el político en función de gobierno; este caso amerita una investigación profunda”, expresó.

Propuso un sumario informativo (investigación) a cargo de la Comisión de las Fuerzas Armadas y Policía del Senado para determinar responsabilidades y proceder conforme a ley.

Explicó que el espionaje es una rama de la inteligencia nacional de un Estado en áreas como la industria, la economía, la ciencia y tecnología, y el ámbito político. Este último es el que se está viviendo en el país.

Comparó este hecho con el que se vivió en 1972 en Estados Unidos, cuando el caso Watergate reveló actividades ilegales de la administración del presidente Richard Nixon durante la campaña electoral.

Ese incidente que terminó con la renuncia de Nixon en 1974, se originó en la detención de cinco hombres mientras trataban de instalar equipos electrónicos de espionaje en la sede del rival político, el Partido Demócrata.

INTELIGENCIA POR SEGURIDAD

Explicó que las actividades de espionaje se realizan al más alto nivel para preservar la seguridad del Estado, de altos mandatarios, servicios vitales y servicios públicos esenciales.

“El espionaje se da para preservar la seguridad nacional y son una carga pesada para el Estado, porque demanda una gran cantidad de esfuerzo material, económico y humano”, puntualizó.

Señaló que las actividades de inteligencia y espionaje son actividades controversiales “sucias” pero que deben ser realizadas por los “hombres más limpios” del Estado.

“Decimos que son sucias porque se hacen de manera clandestina, vulnerando la privacidad de las personas (sospechosas), a través de seguimientos e interferencias para informar oportunamente al escalón superior y adoptar medidas de prevención a fin de preservar la seguridad del Estado”, remarcó.

En el ámbito interno de los Estados este mecanismo está regulado por los ministerios del Interior, en el caso de Bolivia por el Ministerio de Gobierno.

¿PERIODISMO COMO AMENAZA?

Santistevan se preguntó: En el actual momento un periodista que analiza o difunde noticias, ¿es un peligro para el Estado o para la democracia? o ¿acaso los opositores estarían en actividades insurgentes?

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