OPINIÓN    

Provocación para delinquir o víctima incitadora

Luis Enrique Jara Jara



Como protagonista de un delito, la víctima fue obviada como objeto de estudio de la criminología, hasta la consolidación de la victimología como materia de análisis. Pero Von Hentig y Mendelsohn demuestran la reciproca interacción de la pareja criminal, contribuyendo a un enfoque como sujeto pasivo de la criminología.

Es interesante el origen de la palabra “víctima”, que se cree viene del latín “victus”, que significa alimento o del término “vieo”, inmovilizar. Estas dos palabras tienen relación con el sacrificio de la víctima.

Benjamín Mendelsohn clasificó a las víctimas y fundamentó la correlación de culpabilidad entre víctima y delincuente. La hipótesis es que hay una correlación inversa entre la culpabilidad del agresor y del ofendido, a mayor culpabilidad de uno, menor culpabilidad del otro.

Se cree que ciertas personas tienen posibilidades de cometer delitos, también otros tienen posibilidades de resultar víctimas; Mendelsohn lo denominó “víctima más culpable que el infractor”, que por su conducta incita al autor a cometer un ilícito. Este tipo de víctima desarrolla un papel en la crimino-dinámica desde el origen delictual, ya que tal incitación crea y favorece la ideación previa a la descarga del delito.

Para Fattah, la víctima provocadora posee múltiples variantes de manifestación y desempeña un rol decisivo por incitar al delincuente a cometer el delito; lo describe en dos tipos:

1) El tipo pasivo. El individuo que por negligencia o imprudencia favorece la comisión del delito, incitando al agresor a delinquir. Ejemplo: el conductor que deja su automóvil en la vía pública sin ningún seguro, o el comerciante que expone su mercadería de manera vistosa y a la mano de los clientes.

2) El tipo activo. La víctima desempeña un rol concreto y relevante en la comisión del delito. Existen dos variedades:

- La víctima consciente es aquella que incita al delito, como agente provocador, desea el acto delictivo y hace que se produzca; toma la iniciativa, solicita y exige la intervención. “Se encuentra a este tipo de víctima en casos de homicidios deseados (Eutanasia); individuos que incitan a alguien para que lo mutilen o el aborto que es practicado en la víctima por su pedido. Este tipo de víctima es identificado como cómplice del autor del delito”.

- La víctima no consciente que provoca la acción. En este caso la víctima no incita al acto, pero lo provoca con sus acciones conscientes o inconscientes y son:

- La víctima del acto cometido por el otro en estado de legítima defensa.

- La víctima “precipitante”. Es la persona que provoca el delito en su contra.

- La víctima que por su comportamiento hace perder el control al victimario y provoca que atente en su contra. (Neuman, 1994).

A continuación daremos algunos consejos para adoptar una conducta preventiva, tomando conciencia de no encuadrar en lo anteriormente expuesto.

Dar importancia a nuestro resguardo físico.

Evitar la confrontación.

Es importante no hacer visibles las rutinas.

Tomar precauciones para reducir la posibilidad de sufrir un delito. Ejemplo: No usar el celular en la vía pública sin un debido resguardo, no mostrar dinero en efectivo en lugares públicos, ni computadoras ni dejar a la vista equipos portátiles dentro de un vehículo, etc.

Ante ausencias prolongadas, informar a los vecinos para que ayuden con el retiro de correspondencia, iluminación, etc.

Conocer los lugares de riesgo, horarios y días más frecuentes para el delito.

Conducir con los seguros activados, observar si cerca del estacionamiento hay un vehículo desconocido.

Hay personas que contra su voluntad están expuestas al delito. Particularmente los niños que están en la calle, desarrollando alguna actividad en horarios inadecuados, pueden ser víctimas de delitos.

Sin ánimo de ser considerado machista, las damas deben evitar usar prendas sugestivas o “provocativas”, especialmente si alguna va a caminar sola y en altas horas de la noche.

La prevención del delito es tarea de todos, se recomienda conversar sobre estos temas. Analice sus rutinas y comportamientos y establezca protocolos familiares y recuerde que una de las razones por las que existe el delito, es porque surge la oportunidad.

Fuente: El rol de la víctima en los delitos, Victimología, Neuman Elías.

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